martes, 5 de agosto de 2025

Nutrición para corredores: qué comer antes, durante y después de correr

 

¿Cómo alimentarte para rendir más en tu primera media maratón?

Comer bien es tan importante como entrenar. En esta sección descubrirás cómo nutrirte antes, durante y después de tus entrenamientos y carreras para mejorar tu energía, tu recuperación y evitar sustos gastrointestinales.

Está especialmente pensada para corredores principiantes que quieren aprender a comer mejor sin obsesionarse ni caer en errores típicos.


🧱 Artículos clave que te recomendamos leer:

🍞 Antes de entrenar
👉 Qué comer antes de correr según la hora del día
👉 Cuánto tiempo hay que dejar entre comida y entrenamiento

💧 Durante la carrera
👉 Hidratación y geles: cómo usarlos en una media maratón
👉 ¿Sales minerales, bebidas isotónicas o agua?

🥑 Recuperación y rendimiento
👉 Qué comer después de correr para recuperar mejor
👉 Cómo organizar tu semana con una buena alimentación
👉 Ejemplo de menú semanal para corredores

🧪 Suplementación
👉 Suplementos para correr: ¿cuáles tienen evidencia y cuáles no?
👉 ¿Creatina, cafeína o BCAAs?: cuándo tienen sentido

🚫 Errores comunes
👉 Los peores errores de alimentación en corredores novatos
👉 Cómo evitar problemas gastrointestinales el día de la carrera


🧠 Consejo de “El Runedor”:

“Puedes hacer una buena carrera comiendo mal, pero no dos seguidas. La nutrición es la gasolina del runner: si fallas aquí, fallas donde más importa.”


📌 Recursos útiles:

👉 PDF descargable con menú semanal para corredores
👉 Calculadora de hidratación para media maratón
👉 Tabla de suplementos con respaldo científico


🧭 ¿Qué hacer ahora?

✅ Revisa qué puedes mejorar en tu día a día
✅ Planifica tu alimentación pre y post carrera
✅ Guarda esta sección y vuelve a ella antes de cada semana clave
✅ ¡Entrena bien, come mejor y corre más lejos!

sábado, 21 de junio de 2025

La rodilla del corredor: Conoce sus causas y cómo tratarla

 


La rodilla del corredor, también conocida como síndrome de la cintilla iliotibial o fascia lata, es una de las lesiones más comunes en el running. Ésta se manifiesta como un dolor punzante en la cara externa de la rodilla y que aparece en el momento de impacto del talón en el suelo y que en fases agudas imposibilita la carrera.

¿Por qué se produce la rodilla del corredor?

Para conocer el motivo por el cual se produce la lesión, antes tenemos que hablar de la cintilla iliotibial. Ésta es una banda gruesa del tejido fibroso que se extiende desde la cadera hacia abajo por la parte exterior del muslo y se inserta en la cara anteroexterna de la tibia.

Rodilla del corredor - cintilla iliotibial

Se forma como consecuencia de las expansiones de los músculos tensores de la fascia lata y el glúteo mayor. Su acción contribuye a la abducción de cadera, la rotación interna de rodilla y la extensión de la rodilla.

El mecanismo por el que se produce la lesión suele ser el roce repetitivo de la cintilla iliotibial con el epicóndilo lateral del fémur (protuberancia ósea anátomica externa de la zona baja del fémur).

Con la pierna estirada, la cintilla iliotibial está situada delante del epicóndilo lateral del fémur, pero a partir de los 30º de flexión ésta se coloca en la parte posterior. Es allí donde se provoca el roce, justo después del impacto con el suelo cuando la rodilla empieza a flexionar.

Cabe mencionar que anatómicamente el cuerpo ya tiene prevista una defensa para este roce en forma de “bursa” o bolsa protectora. Sin embargo, una tensión excesiva de la cintilla en el momento del impacto puede provocar también la inflamación de esta bursa protectora.

Los deportes con movimientos repetitivos continuados como la carrera continua o el ciclismo están más expuestos a este tipo de lesión.

Causas de que provocan la rodilla del corredor

Existen diferentes factores que pueden influir en la aparición de la rodilla del corredor:

1. Errores en el entrenamiento:

 

  • No seguir un programa progresivo y controlado de entrenamiento.
  • No hacer un trabajo previo o paralelo de refuerzo de grupos musculares grandes (cuádriceps, glúteo, isquiotibiales) que nos estabilicen correctamente rodilla y cadera.
  • Calentamiento y estiramiento insuficientes.
  • Uso de calzado inadecuado.
  • Cambio de superficie y pendiente de entrenamiento (la molestia suele iniciarse en bajadas)

 

2. Errores de técnica de carrera:

 

  • Un apoyo excesivo de talón que provoca excesiva extensión de rodilla, perdiendo además amortiguación.
  • El “overstriding” o intento de alargar la zancada manteniendo el tronco rígido y vertical.

 

3. Factores individuales:

 

  • Alteraciones de la estática y dinámica: Arqueo de rodillas o genu varo, rodillas en X o genu valgo, hiperpronación de pie y tobillo que durante la marcha pueden provocar las ateraciones mencionadas anteriormente.
  • Dismetría de extremidades inferiores (tener una pierna más larga que la otra).
  • Desequilibrios musculares debidos a una mala postura estática corporal.
  • Epicóndilo femoral externo muy prominente
  • Hiperlaxitud cápsulo-ligamentosa.
  • Edad

¿Cuál es su tratamiento?

El primer paso para tratar la rodilla del corredor es tratar la inflamación. Esto se puede llevar a cabo con diferentes medios: Aplicación de hielo local, medicación anti-inflamatoria y analgésica, fisioterapia y osteopatía (electroterapia, vendajes, masajes y estiramientos), o infiltración de corticoides o similar.

Una vez tratada la inflamación (también se puede hacer de manera paralela) debemos tratar la causa que provoca la lesión si no queremos recaer.

Como hemos expuesto en el punto anterior, es importante empezar por un buen programa de entrenamiento con un refuerzo muscular correcto, y un calzado adecuado. También nos ayudará mejorar nuestra técnica de carrera y seguir un programa de reeducación postural.

Por último, es recomendable realizarse un estudio biomecánico de la marcha. Si tomamos la pierna como una columna cuya base es el pie y cuyo equilibrio ha de ser la alineación vertical de pie, rodilla y cadera,  cualquier alteración en la alineación del tobillo provocará una respuesta de adaptación en la articulación inmediatamente superior a él -que es la rodilla- poniendo en compromiso las distintas estructuras articulares, tendinosas y musculares que la estabilizan.

En el caso que nos ocupa, una rodilla arqueada o una rodilla en X provocarán un estiramiento y una tensión mayor de la habitual en la cintilla llegando a lesionarla. Puede ser que en estática la estructura de pierna sea correcta (fémur bien alineado, tibia bien alineada), pero es la forma de pie, tobillo y rodilla en movimiento (en carga sobre un solo pie en el momento del salto de la carrera) lo que creará el estrés en la rodilla.

Este sobreesfuerzo prolongado suele ser el origen de la lesión. Y hasta que no demos con él y no le pongamos remedio cualquier tratamiento que proporcionemos (médico, fisioterápico, osteopático, etc..) no será efectivo.

De este modo podremos determinar si existen alteraciones o desajustes en nuestro aparato locomotor durante la marcha y en caso afirmativo corregirlos mediante plantillas personalizadas.

Lesiones comunes en el running y cómo prevenirlas

 

El running se ha convertido en una de las actividades físicas más populares en los últimos años.

Aunque es una excelente forma de mejorar la salud cardiovascular y mantenernos en forma, también puede conllevar ciertos riesgos de lesión. Comprender las lesiones más comunes y cómo prevenirlas es esencial para disfrutar de los beneficios del running sin comprometer nuestra salud.

Introducción al running y sus riesgos

Correr es una actividad física que, aunque beneficiosa, puede predisponer a ciertas lesiones.

La repetición constante de movimientos y el impacto al que se somete el cuerpo al correr pueden ocasionar problemas musculares y articulares si no se tiene el cuidado adecuado.

Estos riesgos no deben disuadirnos de practicar running, pero sí deben motivarnos a tomar medidas preventivas para proteger nuestro cuerpo.

Lesiones más comunes en el running

Lesiones en los pies y tobillos: ¿cómo se manifiestan?

La fascitis plantar es una de las lesiones más comunes en los corredores, manifestándose como un dolor agudo en la planta del pie, especialmente cerca del talón. Este dolor suele ser más intenso al levantarse por la mañana o después de estar sentados durante un tiempo prolongado. La inflamación de la fascia plantar, que es un tejido grueso que recorre la parte inferior del pie, es la principal causa de esta condición.

¿Qué características tienen las lesiones de tobillo?

La tendinopatía del tendón de Aquiles afecta la parte trasera del tobillo y provoca dolor y rigidez, especialmente al iniciar la carrera. Esta lesión ocurre cuando el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla con el talón se inflama debido al sobreuso o a un incremento brusco en la intensidad de entrenamiento. A menudo, buscar atención especializada, como la fisioterapia deportiva en Córdoba, es esencial para abordar esta lesión pronto y evitar complicaciones.

Lesiones en las piernas

¿Por qué se produce la periostitis tibial?

La periostitis tibial es una inflamación del periostio, un tejido que cubre la tibia, y es común entre los corredores. Se caracteriza por dolor en la parte interna o frontal de la tibia, especialmente durante la carrera. Las causas pueden incluir el uso de calzado inadecuado, correr en superficies duras o una técnica de carrera incorrecta.

¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial?

Conocido también como rodilla del corredor, el síndrome de la cintilla iliotibial causa dolor en la parte externa de la rodilla. Este dolor suele intensificarse al correr en descensos o después de largos periodos de actividad. Ocurre cuando la cintilla iliotibial, un ligamento que corre a lo largo del exterior del muslo, se inflama.

Lesiones en la rodilla

¿Cómo afecta la tendinitis rotuliana al corredor?

La tendinitis rotuliana se manifiesta como dolor debajo de la rótula. Este dolor empeora durante actividades físicas que implican correr o saltar. La inflamación del tendón rotuliano por sobrecarga es la principal causa de esta lesión. Es conocida como «rodilla de saltador» debido a su prevalencia en deportes que requieren saltos frecuentes.

Lesiones por sobrecarga y contracturas

¿Qué son las fracturas por estrés y las contracturas?

Las fracturas por estrés son pequeñas grietas en los huesos que se desarrollan por la repetición excesiva de ciertas actividades, como correr. Estas fracturas causan un dolor localizado que incrementa progresivamente y puede permanecer incluso en reposo. Por su parte, las contracturas y roturas fibrilares suman dolor súbito o tirantez muscular, junto a rigidez o dificultad al caminar.

Lesiones en la espalda y piel

¿Cómo evitar la lumbalgia y las rozaduras?

La lumbalgia se manifiesta como dolor en la parte baja de la espalda, agravándose al correr o realizar movimientos repetitivos. Para aquellas personas que también experimentan rozaduras, la fricción continua en los pies durante largas carreras puede causar ampollas, enrojecimiento o heridas. Ambos tipos de lesiones son comunes y pueden ser prevenidas con las estrategias adecuadas.

Estrategias para prevenir lesiones

Calentamiento y estiramientos: ¿cuál es la importancia del calentamiento?

El calentamiento es fundamental para preparar los músculos antes de correr. Realizar ejercicios que aumenten la temperatura corporal y la movilidad articular reduce significativamente el riesgo de lesiones, ya que permite que el cuerpo esté preparado para el esfuerzo físico. Asimismo, dedicar tiempo a estiramientos después de correr ayuda a la recuperación muscular.

Carga progresiva y equipamiento adecuado

¿Cómo elegir el calzado correcto?

Incrementar las sesiones de ejercicio de forma progresiva y elegir el calzado correcto son claves para prevenir lesiones. El calzado adecuado proporciona el soporte necesario y amortigua el impacto en superficies duras. Es crucial probar varias opciones y seleccionar el modelo que mejor se adapte a la forma del pie y estilo de carrera.

Fortalecimiento y técnica de carrera: ¿por qué es importante el fortalecimiento muscular?

Integrar ejercicios de fortalecimiento muscular previene lesiones al mejorar la estabilidad y resistencia de las articulaciones. Enfocarse en músculos clave como glúteos, núcleo y piernas no solo previene lesiones, sino que contribuye a mejorar el rendimiento en carrera.

¿Cómo mejorar la técnica de carrera?

Tener una buena técnica de carrera no solo aumenta la eficiencia, sino que también minimiza la presión sobre las articulaciones. Ajustar factores como la postura, cadencia y tipo de paso puede marcar una gran diferencia en la prevención de lesiones. Incluir sesiones de técnica en el entrenamiento puede revelar errores y áreas de mejora.

Descanso y recuperación

¿Cómo escuchar a tu cuerpo para evitar lesiones por sobreentrenamiento?

Escuchar al cuerpo es esencial para evitar el sobreentrenamiento y las lesiones que este conlleva.

Respetar los días de descanso y permitir una recuperación adecuada ayuda a reparar tejidos y a prevenir fatiga excesiva. Ignorar señales de dolor puede resultar en lesiones graves, así que es importante prestar atención a estas advertencias del cuerpo.

Variedad en entrenamiento y cuidado personal

¿De qué modo afectan los terrenos de entrenamiento?

Variar los terrenos de entrenamiento puede reducir el impacto sobre las articulaciones y prevenir lesiones. Alternar entre asfalto, tierra o superficies blandas ayuda a distribuir el estrés ejercido sobre el cuerpo. Además, el cuidado adecuado de la hidratación y la nutrición también desempeñan un papel crucial en el rendimiento y la recuperación.

Propiocepción y descompensaciones físicas

¿Qué papel juegan los ejercicios de propiocepción en la prevención de lesiones?

Los ejercicios de propiocepción mejoran el equilibrio y la estabilidad, ayudando a evitar torceduras y caídas. Incorporar estos ejercicios en el entrenamiento enseña al cuerpo a reaccionar de manera efectiva ante cambios súbitos o terrenos inestables.

¿Por qué es fundamental corregir las descompensaciones físicas?

Corregir descompensaciones físicas es crucial para mantener el equilibrio corporal. Las
descompensaciones pueden llevar a un uso no uniforme de los músculos, aumentando el riesgo de lesiones. Un análisis biomecánico y ejercicios específicos pueden ayudar a identificar y corregir estos desequilibrios, promoviendo un cuerpo más armonioso y eficiente en la carrera.

Lesiones en Corredores: Prevención, Factores de Riesgo y Lesiones comunes

 


Los atletas exigen su cuerpo a su máxima capacidad durante las competiciones, donde cada milisegundo puede significar llegar a un podio. Después de que se ha realizado todo el trabajo, los atletas necesitan una estrategia sólida para la recuperación de la tensión de la competición, para volver a estar preparados para el próximo compromiso de competencia o etapa de preparación, pero sobre todo, para evitar la aparición de lesiones.

Las lesiones relacionadas al Running y disciplinas de Resistencia no solo son exclusivas de los atletas competitivos, sino que también afectan a los principiantes, recreativos y atletas mayores.

En este post tendremos en cuenta los aspectos más importantes con respecto a la prevención, los factores de riesgo y los tipos de lesiones más comunes que puede sufrir un corredor.

Prevención de Lesiones

¿Cómo prevenir las lesiones? Se pueden tener en cuenta los siguientes lineamientos generales: seguir un programa de entrenamiento razonable que incorpore el descanso adecuado, escuchar al cuerpo, fortalecer los músculos específicos relacionados a la carrera, aplicar agua fría y hielo cuando sea apropiado o necesario, masajes (auto-masaje y masaje profesional), realizar estiramientos eficientemente después de correr.

La recuperación entendida como el proceso de las actividades planificadas para ayudar a un atleta a volver a un estado de óptima preparación para el rendimiento es fundamental en la prevención de lesiones. Esto implica una restauración de las reservas de energía, un retorno a la función fisiológica normal, una reducción del dolor muscular, y la desaparición de los síntomas psicológicos asociados a la fatiga (irritabilidad, desorientación y la pérdida de concentración). Estas modalidades de recuperación incluyen la reposición de aspectos nutricionales, entrenamiento de relajación, baños de contraste, sesiones en piscina de natación, masajes, estiramiento estático, descanso/sueño, etc.

Con respecto a los estiramientos Tackher y Cols. (2004) reportan que la evidencia disponible demuestra claramente que el estiramiento de la mayoría si no todos los grupos musculares que son importantes para el rendimiento deportivo aumentará la flexibilidad de los músculos y las articulaciones, lo que ayuda a prevenir lesiones. También sugieren que los extremos de inflexibilidad e hiperflexibilidad aumentan el riesgo de lesiones.

Diversos enfoques de la preparación que incluyen calentamiento y estiramiento junto con otras técnicas como el entrenamiento de fuerza, ejercicios pliométricos y entrenamiento de propiocepción ayudan tanto a mejorar el rendimiento como para evitar cierto tipo de lesiones. Esto sugiere que el entrenamiento de fuerza, acondicionamiento y el calentamiento juegan un papel importante en la prevención de lesiones. Además, el estiramiento de los músculos y las articulaciones para actividades específicas podría mejorar la eficacia de estas otras actividades antes del ejercicio, un enfoque consistente con un modelo multifactorial para la prevención (Thacker 2004).

Factores de Riesgo y Desencadenantes de Lesiones en Corredores

El Running es un deporte muy popular realizado por personas de todos los niveles. Los atletas que entrenan para carreras de resistencia (5k o más) pueden estar en riesgo de sufrir ciertas lesiones por sobreuso en las extremidades inferiores. Los atletas pedestres deben ser conscientes de los factores de riesgo que pueden contribuir al desarrollo de una lesión por sobreuso.

Existen muchos motivos por los que pueden aparecer las lesiones en el corredor, entre los que sobresalen: sobreentrenamiento, no llevar a cabo una recuperación adecuada, no escuchar lo que dice el cuerpo (aunque parezca un concepto poco científico, el feedback que proporciona el cuerpo es fundamental), desequilibrios de fuerza y flexibilidad, falta de flexibilidad, superficie de entrenamiento inadecuada (hombro inclinado en la calle o en la playa, o entrenar siempre en el pavimento, etc.).

Errores de entrenamiento tales como los cambios excesivos en el kilometraje o la intensidad del entrenamiento, el uso de calzado inadecuado, o correr sobre superficies irregulares pueden provocar fracturas de estrés, síndrome de estrés tibial medial, distensiones musculares, síndrome de la banda iliotibial (banda IT), o tendinitis.

La falta de flexibilidad puede contribuir a algunas lesiones musculares relacionadas con el entrenamiento. Los corredores tienden a tener los músculos isquiotibiales y el soleo (pantorrilla) más tensos que los no corredores. Evitar errores de entrenamiento, mantener o mejorar la flexibilidad y el aumento de la fuerza de la Zona Media y de las extremidades inferiores puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir una lesión debido a la carrera.

Tipos de Lesiones

En todos los tipos de corredores, las lesiones por sobreuso son el tipo más común de lesión. En el atleta competitivo, la tendinitis, una lesión por sobreuso común, fue la lesión más frecuentemente registrada (Lysholm y Wiklander, 1987). En los niños y niñas, periostitis/fracturas de estrés son las lesiones más comunes (Watson & DiMartino, 1987) y en la población activa normal la distensión muscular y tendinitis fueron frecuentemente reportados (Martí et al, 1988. Van Mechelen, 1992).

La revisión de la literatura de Van Mechelen (1992) encontró que las lesiones de rodilla normalmente representan el 25% de todas las lesiones por correr. Otras regiones del cuerpo frecuentemente lesionadas son los pies (entre el 2 y el 22% de las lesiones), los tobillos (entre 9 y 20%), inferior de la pierna entre (2 y 30%), tibia (6 a 31%), muslo (3 al 18%), de nuevo (3 a 11%) y la cadera / pelvis / ingle entre (2 y 11%). En general, la mayoría (es decir, 70-80%) de las lesiones por correr se encuentra desde la rodilla hacia abajo (van Mechelen, 1992).

En cuanto a la naturaleza de la lesión, el 50-70% de las lesiones por correr son de naturaleza musculoesquelética y se asocia con el uso excesivo (van Mechelen, 1992). Esto no es sorprendente teniendo en cuenta que un corredor golpea el suelo aproximadamente 1000 a 1500 veces por milla con fuerzas de 2 a 3 veces su peso corporal (Knutzen & Hart, 1996). La constante repetición de los mismos movimientos necesarios para correr, junto con factores relacionados con el corredor y su entorno, son contribuyentes obvias a la etiología de las lesiones por correr.

Las lesiones relacionadas al running representaron el 12,3% de todos los casos de lesiones que se presentaron en una Clínica de Medicina del Deporte en Melbourne, Australia durante un período de doce meses (Baquie y Brukner, 1995). Matheson et al. (1989) también concluyeron que las lesiones por correr constituían la mayoría de las lesiones relacionadas con el deporte en los jóvenes (31,5%) y personas mayores (40,5%).

Una Clinica de Medicina Podológica Deportiva informó que el 32% de las lesiones relacionadas con el deporte ha sido el resultado de correr (Agosta, 1994). De todos los deportes cubiertos, los corredores contribuyeron con el 26% de los dolores relacionados a la articulación patelo-femoral.

Las lesiones por correr se asocian con costos significativos para el individuo y la sociedad. Por ejemplo, estas resultan en la reducción o el cese del entrenamiento en aproximadamente 30-90% de todos los casos. Entre el 20 y el 70% de las lesiones por correr conducen a la consulta médica y hasta un 5% se tradujo en la ausencia al trabajo. Además, es probable que el 20-70% de las lesiones vuelva a ocurrir (van Mechelen, 1992). Esto obviamente no es el resultado deseado para un corredor ya sea recreativo o competitivo y métodos de prevención de lesiones como los anteriormente mencionados deben ser revisados y tenidos en cuenta.

Lesiones musculares en runners: tipos, síntomas y tratamiento

 

Lesiones musculares en runners: tipos, síntomas y tratamiento

Las lesiones musculares son bastante frecuente entre los corredores. Te contamos cuáles son tipos, sus síntomas y el mejor tratamiento para volver a correr lo antes posible.

Por David López Capapé
  • Las lesiones musculares son frecuentes entre runners, pero se han infradiagnosticado y maltratado de forma habitual.
  • Estas son las lesiones musculares más típicas, sus síntomas y sus tratamientos.
  • Las 5 lesiones de piernas más típicas

Las lesiones musculares, sobre todo las roturas de diferente grado y localización, se han infradiagnosticado y maltratado de forma habitual, y tienen mucha importancia por la gran morbilidad que ocasionan al que las padece, especialmente si son de mayor grado o se producen de forma recurrente. El músculo soporta grandes tensiones y en un momento puntual puede existir una rotura de sus fibras por una demanda exigente en una zona insuficientemente entrenada, poco elástica o ya sobrecargada.

Tipos y síntomas de lesiones musculares

Las roturas generalmente se clasifican en 3 grados (I-III)

  • Grado I: lesión pequeña y más leve.
  • Grado II: donde entran todas las roturas parciales de mayor entidad.
  • Grado III: rotura prácticamente completa de un músculo, que es muy excepcional, no así de los tendones (Aquiles, isquiotibiales, etc.).

Los síntomas son claros: un tirón o pinchazo en el músculo lesionado, acompañado de dolor posterior e impotencia para continuar con el ejercicio. Se determina y concreta el grado y localización con ecografía o con resonancia magnética, para así también dirigir de forma más precisa y rápida el tratamiento.

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¿Cuáles son las lesiones musculares más típicas en corredores?

Los runners padecen lesiones musculares en el tren inferior: los gemelos o el sóleo de la pantorrilla, los isquiotibiales de la parte posterior del muslo, el recto anterior del cuádriceps en la parte anterior del muslo o el aductor cerca de su inserción de la pelvis. Y en ese orden de frecuencia, habitualmente. Es importante hacer un tratamiento precoz y seguir unas pautas de movimiento adecuadas para favorecer la curación, y continuar con una actividad modificada, con entrenamiento cruzado o ejercicios específicos de otras zonas, para evitar las consecuencias negativas de parar.

El mejor tratamiento para las lesiones musculares

Las lesiones deben curarse haciendo el menor reposo posible y solo en la zona afectada. Los plazos de curación oscilan entre los 10-15 días, en lesiones más leves, y las 4-6 semanas, en las más graves. Pero si existe una recaída por forzar antes de tiempo o por otras circunstancias, la cuenta empieza de nuevo. Es decir, hay que avanzar lo más rápidamente posible, pero evitando la recidiva y favoreciendo la curación.

Ese es el difícil equilibrio al que estamos sometidos los que debemos tratarlas, con la presión que, a veces, existe por la cercanía de una competición o por el estrés de estar parado del corredor. En algunas lesiones se forma un hematoma grande, que si se no se drena por sí solo a la piel (hematomas que salen a partir de las 24-48 h aprox.), podemos extraerlo con una sencilla punción y aspiración ecoguiada (recomendable en el gemelo).

Cuanto más frecuente sea la fisioterapia, mejor y más rápido será el resultado. Nuestro tratamiento conservador incluye habitualmente empezar lo antes posible con drenaje manual y tecarterapia, algún método de compresión y un suplemento que incluya enzimas, plantas antiinflamatorias y aminoácidos y vitaminas que nutran bien la zona dañada.

Tras la fase aguda, añadimos kinesiotaping. Mientras, se pueden entrenar otros grupos musculares y comenzar con ejercicios isométricos del grupo dañado, para pasar posteriormente a ejercicios concéntricos y, finalmente, excéntricos y estiramientos, que están contraindicados inicialmente.

En todas estas lesiones del corredor, prácticamente en dos días se puede hacer bici (primero estática, luego outdoor), nadar o hacer elíptica (depende de la localización y el grado). La vuelta a la actividad específica requiere un trabajo de readaptación. Ya no vale un consejo general de “vuelve poco a poco” o “progresivo” si se quieren evitar problemas de recurrencia y frustraciones.