lunes, 30 de enero de 2023

Lesiones comunes en los pies de los corredores: Qué tener en cuenta

 

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Correr es un ejercicio popular para muchas personas, y lo es por una buena razón. Es una forma excelente de mantenerse en forma, perder peso y tener buena salud.

Pero correr también puede provocar una serie de lesiones, sobre todo en los pies.

Es importante conocer las lesiones de pie más comunes entre los corredores para que puedas tomar medidas y buscar el tratamiento adecuado si llegas a sufrir alguna de ellas.

Para los runners, cualquier lesión que tenga es un inconveniente para su entrenamiento.

En concreto los pies son una de las partes del cuerpo más utilizadas y maltratadas, y son especialmente susceptibles de sufrir lesiones cuando se practica el Running.

El impacto repetitivo mientras se corre puede causar una serie de problemas en los pies, desde pequeñas molestias  hasta lesiones más graves.

En esta entrada del blog, hablaremos de las lesiones comunes de los pies en los corredores, los síntomas asociados a cada lesión, las causas de estas lesiones y la prevención y el tratamiento de las mismas.

Conocer los signos y síntomas de estas lesiones comunes del pie puede ayudar a mantener y prevenirlas.

Lesiones comunes del pie en corredores

Los corredores pueden sufrir varias lesiones en los pies, pero las cinco más comunes son la fascitis plantar, las fracturas por estrés, la tendinitis de Aquiles, el síndrome de estrés tibial y las lesiones en los dedos.

Veamos cada una de ellas con más detalle.

Fascitis plantar

La fascitis plantar es una de las lesiones del pie más comunes en los corredores y está causada por la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido que conecta el talón con los dedos.

Esta lesión suele estar causada por un uso excesivo de los pies o por correr sobre superficies duras.

El dolor asociado a la fascitis plantar suele sentirse en el talón o en el arco del pie y puede variar de leve a intenso.

Fracturas por sobrecarga

Las fracturas por estrés son pequeñas roturas en los huesos de los pies provocadas por traumatismos repetitivos, como correr sobre superficies duras o correr demasiado y demasiado rápido.

El dolor asociado a las fracturas por sobrecarga suele sentirse en los dedos, el talón, el arco del pie o el tobillo y puede variar de leve a intenso.

Tendinitis de Aquiles

La tendinitis de Aquiles es una inflamación del tendón de Aquiles, que conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón.

Esta lesión suele estar causada por un uso excesivo de los pies, como correr demasiado o hacerlo sobre superficies duras.

El dolor asociado a la tendinitis de Aquiles suele sentirse en la parte posterior del talón y puede variar de leve a intenso.

Síndrome de estrés tibial

El síndrome de estrés tibial, también conocido como síndrome de estrés de la tibia, es una inflamación de los músculos y tendones de la parte inferior de la pierna.

Esta lesión suele estar causada por correr sobre superficies duras o correr demasiado rápido.

El dolor asociado al síndrome de estrés tibial suele sentirse en la parte delantera de la parte inferior de la pierna y puede variar de leve a intenso.

Lesiones de los dedos del pie

Las lesiones en los dedos de los pies suelen estar causadas por traumatismos repetitivos en los dedos, como correr sobre superficies duras o correr demasiado rápido.

El dolor asociado a las lesiones de los dedos del pie suele sentirse en los dedos y puede variar de leve a intenso.

Síntomas de las lesiones en los pies

Los síntomas de las lesiones del pie varían en función del tipo de lesión, pero suelen incluir siempre dolor, hinchazón, rigidez y sensibilidad en la zona afectada.

Otros síntomas pueden ser enrojecimiento, calor y dificultad para soportar peso.

Es importante conocer los síntomas de las lesiones del pie para buscar el tratamiento adecuado.

Causas de las lesiones del pie

Las causas de las lesiones del pie en los corredores varían, pero suelen estar provocadas por el uso inadecuado del calzado, una la pisada, correr sobre superficies duras o inestables, etc.

Otras causas de las lesiones del pie son una técnica de carrera inadecuada, un calentamiento o estiramientos inadecuados o mal realizados.

Prevención y tratamiento de las lesiones del pie

La mejor forma de prevenir las lesiones de pie es tomar medidas para reducir el riesgo de que se produzcan.

Esto incluye llevar calzado diseñado para correr, correr sobre superficies más blandas, estirar y calentar antes de correr, escuchar a tu cuerpo y tomar descansos cuando sea necesario.

Si sufres una lesión en el pie, es importante que busques el tratamiento adecuado lo antes posible.

Las opciones de tratamiento varían en función del tipo y la gravedad de la lesión, pero suelen incluir reposo, hielo, compresión, elevación y medicamentos sin receta.

Las lesiones más graves pueden requerir tratamiento adicional, como fisioterapia o cirugía.

Conclusión

Las lesiones en los pies son frecuentes entre los runners, pero pueden prevenirse y tratarse si se sabe cuáles son sus primeros síntomas.

Si conoces las lesiones de pie más comunes en los corredores, los síntomas asociados a cada lesión, las causas de estas lesiones y la prevención y el tratamiento de estas, podrás mantener tu rutina de carrera durante más tiempo.

Si eres corredor y experimentas alguno de los síntomas en el pie, es importante que busques el tratamiento adecuado lo antes posible y consultar a un especialista.

INCIDENCIA DE LESIONES EN CORREDORES

 

 

Por Arcadi Margarit Boscà

A lo largo de los últimos años, la carrera a pie o el running ha ido ganando popularidad y el número de practicantes ha ido en aumento (Scheerder, Breedveld, & Borgers, 2015). Por ejemplo, en Estados Unidos se estima que entre el 10 y el 20% de americanos (más de 50 millones) corren de manera regular. En una investigación reciente («VI Estudio CinfaSalud: Percepción y hábitos de los corredores | CinfaSalud», s. f.) avalada por la Sociedad Española de Medicina Deportiva (SEMED), se estimó que el 11,9% de la población española era practicante de esta actividad. No obstante, de manera bastante preocupante, una gran parte de estos corredores se lesiona cada año, por lo que entendemos a la lesión como un factor limitante y de adherencia a la actividad (Mc Auliffe et al., 2017).

Varios estudios han tratado de extraer datos para determinar la incidencia de lesiones en la carrera a pie, pudiendo variar dicha incidencia entre corredores novatos, aficionados-competitivos y profesionales. Por ejemplo, en un estudio en corredores adolescentes de campo a través, se vio que la incidencia estaría entorno a 17 lesiones por cada 1000 horas o de un 38% de los practicantes (Rauh, Koepsell, Rivara, Margherita, & Rice, 2006). En corredores novatos, la incidencia lesional se estimaría en unas 30 lesiones por 1000 horas de práctica (Videbæk, Bueno, Nielsen, & Rasmussen, 2015), lo que podría afectar hasta el 30% de los corredores en un año (Hespanhol, Pillay, van Mechelen, & Verhagen, 2015). Por tanto, parece los corredores novatos se lesionan más (Videbæk et al., 2015) pero que, por otra parte, el porcentaje de lesiones no parece diferir entre aficionados o profesionales (Sousa et al., 2007) probablemente porque la mayor carga de los corredores profesionales se compensa con unos mayores recursos inherentes al mundo profesional.

Así pues, se estima que un porcentaje de entre el 19.4 y el 79.3% de corredores se lesiona cada año en los miembros inferiores (van Gent et al., 2007). Dicho porcentaje estimativo es bastante amplio probablemente por diferencias en la definición del término “lesión”, en la diversa tipología de corredores del estudio y en las medidas de los resultados incluidas (Videbæk et al., 2015). De cualquier modo, parece claro que son necesarias estrategias de prevención en corredores (van der Worp et al., 2015) y, para ello, debemos conocer los factores de riesgo que pueden desencadenar la lesión.

Las lesiones en la carrera a pie son fruto de la combinación de factores extrínsecos -errores de entrenamiento, errores en el calzado y la superficie- y factores intrínsecos -pobre flexibilidad, mala alineación, antropometría, lesiones previas y experiencia deportiva- (Taunton et al., 2002). Así, la distribución y las variables que intervienen en la aparición de lesiones en grupos de población son muy variadas (Pascual, Pérez, & Calvo, 2008), así que actualmente parece claro entender el origen o la etiología de las lesiones como algo multifactorial (Lakkol, Singisetti, & Anand, 2010). No obstante, ello no significa que no podamos conocer factores de riesgo que de manera concreta puedan contribuir a la lesión.

Por ejemplo, hay una evidencia limitada que indicaría que el IMC sería un factor de riesgo de lesiones de espalda en mujeres y de lesiones de pie en hombres (van der Worp et al., 2015), siendo un IMC >26 kg/m2  un factor de riesgo (Taunton et al., 2002). Otro ejemplo podría ser el volumen de entrenamiento. Así, corredores con una alta frecuencia y/o una mayor distancia de entrenamiento son más susceptibles de sufrir lesiones por sobreuso, siendo aquellos sin experiencia o con mucha experiencia los más susceptibles, puesto que la no preparación inicial de sus estructuras y el haber corrido mucho durante mucho tiempo, respectivamente, serían factores de riesgo (van der Worp et al., 2015).

En conclusión, para establecer estrategias y pautas de prevención de lesiones efectivas en la carrera a pie, debemos conocer primero los diversos factores de riesgo inherentes a dicha práctica. Conociendo esto, tendremos mayor posibilidad de éxito.

Puntos clave:

  • Prácticamente la mitad de corredores se lesiona cada año.
  • Entre novatos, aficionados y profesionales, parece ser que los novatos tienen mayor índice lesional que aficionados y profesionales.
  • El origen de las lesiones es multifactorial, así que deberemos establecer planes y estrategias de prevención de manera holística.

Referencias

  • Hespanhol, L. C., Pillay, J. D., van Mechelen, W., & Verhagen, E. (2015). Meta-Analyses of the Effects of Habitual Running on Indices of Health in Physically Inactive Adults. Sports Medicine; Auckland45(10), 1455-1468.
  • Lakkol, S., Singisetti, K., & Anand, S. (2010). An overview of common lower extremity soft tissue injuries in athletes. Scottish Medical Journal55(2), 35–35.
  • Mc Auliffe, S., Synott, A., Casey, H., Mc Creesh, K., Purtill, H., & O’Sullivan, K. (2017). Beyond the tendon: Experiences and perceptions of people with persistent Achilles tendinopathy. Musculoskeletal Science & Practice29, 108-114. https://doi.org/10.1016/j.msksp.2017.03.009
  • Pascual, C. M., Pérez, V. R., & Calvo, J. S. (2008). Epidemiología de las lesiones deportivas. Fisioterapia30(1), 40–48.
  • Rauh, M. J., Koepsell, T. D., Rivara, F. P., Margherita, A. J., & Rice, S. G. (2006). Epidemiology of Musculoskeletal Injuries among High School Cross-Country Runners. American Journal of Epidemiology163(2), 151-159. https://doi.org/10.1093/aje/kwj022
  • Scheerder, J., Breedveld, K., & Borgers, J. (2015). Who Is Doing a Run with the Running Boom? En Running across Europe (pp. 1-27). Palgrave Macmillan, London. https://doi.org/10.1057/9781137446374_1
  • Sousa, J. P., Cabri, J., & Donaghy, M. (2007). Case research in sports physiotherapy: A review of studies. Physical Therapy in Sport8(4), 197-206. https://doi.org/10.1016/j.ptsp.2007.02.003
  • Taunton, J. E., Ryan, M. B., Clement, D. B., McKenzie, D. C., Lloyd-Smith, D. R., & Zumbo, B. D. (2002). A retrospective case-control analysis of 2002 running injuries. British journal of sports medicine36(2), 95–101.
  • van der Worp, M. P., ten Haaf, D. S. M., van Cingel, R., de Wijer, A., Nijhuis-van der Sanden, M. W. G., & Staal, J. B. (2015). Injuries in Runners; A Systematic Review on Risk Factors and Sex Differences. PLoS ONE10(2). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0114937
  • Van Gent, R. N., Siem, D., van Middelkoop, M., van Os, A. G., Bierma‐Zeinstra, S. M. A., & Koes, B. W. (2007). Incidence and determinants of lower extremity running injuries in long distance runners: a systematic review. British Journal of Sports Medicine41(8), 469-480. https://doi.org/10.1136/bjsm.2006.033548
  • VI Estudio CinfaSalud: Percepción y hábitos de los corredores | CinfaSalud. (s. f.). Recuperado 2 de enero de 2018, a partir de https://www.cinfasalud.com/areas-de-salud/cuidado-diario/deporte-saludable/estudio-cinfasalud/
  • Videbæk, S., Bueno, A. M., Nielsen, R. O., & Rasmussen, S. (2015). Incidence of Running-Related Injuries Per 1000 h of running in Different Types of Runners: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Medicine45(7), 1017-1026. https://doi.org/10.1007/s40279-015-0333-8

LESIONES MÁS FRECUENTES DE LOS CORREDORES: ¿CUÁLES SON Y CÓMO EVITARLAS?

 


Salir a correr se ha convertido en una práctica deportiva muy común debido principalmente a los beneficios que presenta: el running fortalece el sistema inmunológico, la capacidad de la respiración, aumenta la sensación de bienestar y libera hormonas que combaten la depresión. Existen muchas y variadas lesiones que aparecen con la práctica de running, pues se trata de una actividad que implica someter al cuerpo a una gran carga y estrés mecánico. En este post hablamos de las lesiones más frecuentes en corredores.

Lesiones más frecuentes de los corredores_ ¿cuáles son y cómo evitarlas_

LESIONES MÁS COMUNES EN EL RUNNING

El running ha ganado muchos adeptos, posiblemente porque no  se necesitan grandes complementos para su práctica y simplemente con unas zapatillas y ropa deportiva es suficiente. Hombres y mujeres de todas las edades se lanzan a correr a veces sin demasiada costumbre de practicar ejercicio de manera regular. Son cada vez más frecuentes la presencia de corredores en clínicas de fisioterapia para el tratamiento de los síntomas a los que se exponen los mismos, por lo que es importante conocer cuáles son las lesiones a las que se exponen los corredores y las características de cada una de ellas.

Síndrome fémoro-patelar en el deportista

El dolor detrás y alrededor de la rótula de la rodilla, llamado científicamente el síndrome fémoro-patelar es el síndrome más frecuente en los maratonianos. Esta patología aparece después de una sobrecarga de la rodilla y está ocasionado por todas las actividades que comportan repeticiones de flexión de la rodilla como squats, escaleras, cuestas…

Lesiones más comunes en el running

Dolor de rodilla al correr: síndrome de la cintilla iliotibial

El síndrome de la banda o cintilla iliotibial, se conoce también como la ‘rodilla del corredor’, y es otra lesión muy común entre los deportistas.En esta lesión típica del corredor se produce una inflamación de la banda o cintilla iliotibial, una “banda” de tejido que va desde la zona superior de las caderas hasta la zona más externa del muslo, atravesando la zona externa de la rodilla y la parte superior de la tibia. Se trata de una conexión entre los músculos de la cadera y la rodilla, cuya misión es estabilizar la articulación de la rodilla durante las pisadas.

Al correr, se realiza una flexión de la rodilla de tal manera que la cintilla se atrasa y adelanta con respecto al cóndilo externo.

Con esta lesión, el corredor presencia un dolor progresivo en la cintilla iliotibial, el cual se intensifica al correr cuesta abajo y a un ritmo lento, incluso puede llegar a presenciar dolor al andar, bajar y subir escaleras.

Tendinopatía rotuliana en el running

La tendinopatía rotuliana es una de las lesiones que afecta a la rodilla de muchísimos corredores. La sobrecarga de trabajo como puede ser las tiradas largas de kilómetros que realizan los corredores y el impacto contra el suelo de la articulación de la rodilla hacen que el tendón pueda inflamarse y se produzca así la tendinopatía rotualiana.

Los dolores de esta lesión pueden llegar a persistir algunas semanas, de manera que el tendón desarrolle una fibrosis (degeneración parcial) y se fragilice.

Cómo prevenir las lesiones del running

Fascitis plantar en los corredores

La fascitis plantar consiste en la inflamación de la parte inferior del pie. Los corredores describen los síntomas con la aparición de un pinchazo agudo e intenso en la base del talón, de manera que es muy desagradable, como si de pisar un clavo se tratase.

Las causas de la fascitis plantar en corredores pueden ser varias, desde el sobreentrenamiento hasta el desgaste de las zapatillas elegidas para la práctica de este deporte, por lo que puede aparecer por una mala elección del calzado en función del tipo de pisada. Por eso, es importante considerar que las personas que tienden a una pronación excesiva en su técnica de carrera suelen ser más propensas a padecer este tipo de lesión.

¿CÓMO PREVENIR LAS LESIONES DEL RUNNING?

Calentar bien realizando unos ejercicios ligeros ayudan a eliminar el ácido úrico y ayuda a prevenir lesiones y dolores musculares y de ligamentos. El calentamiento debería ir seguido de estiramientos y algunos ejercicios específicos para correr, de forma que se da tiempo al cuerpo para prepararse física y mentalmente para el running.

También es importante seleccionar un par de zapatillas que se ajusten bien al pie y al estilo de carrera, puesto que estas ayudan a amortiguar el impacto de correr sobre sus pies y extremidades inferiores para ayudar a protegerlos.

Dolor de rodilla al correr_ síndrome de la cintilla iliotibialTambién resulta fundamental escuchar al propio cuerpo incluyendo días de descanso según sea necesario y controlando cualquier signo de lesión. El dolor es un indicador de lesión real o potencial y si se ignora puede derivar en lesiones más graves.

¡Sigue estos consejos y previene las lesiones más comunes del running! La práctica de running debe ser totalmente segura y motivadora, por lo que si presentas alguna lesión derivada de la práctica deportiva, no dudes en pedir cita con nuestros expertos en fisioterapia y rehabilitación deportiva en Madrid.

¿Qué es el Síndrome de la Cintilla Iliotibial o Rodilla del Corredor?


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El síndrome de fricción de la banda iliotibial ocurre cuando el tendón largo del músculo tensor de la fascia lata roza de manera repetida con la parte exterior de la articulación de la rodilla, concretamente con el cóndilo femoral externo. Este tendón que se extiende desde la parte externa del muslo hasta la rodilla recibe el nombre de cintilla o banda iliotibial, ya que el músculo va desde la pala iliaca hasta la zona anterior y externa de la tibia. El roce o la fricción entre la prominencia externa del fémur en la rodilla (cóndilo) causa en algunos pacientes, especialmente corredores de fondo dolor e inflamación. Es por ello que a este síndrome se le llama comúnmente rodilla del corredor, y cualquiera de los que somos corredores habituales hemos experimentado en menor o mayor medida estos síntomas de dolor externo en la rodilla.

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El síntoma principal es el dolor mecánico en la parte externa de la rodilla que se activará gradualmente y empeora progresivamente con la carrera, siendo mas intenso cuantos mas kilómetros hemos avanzado. Si la inflamación es suficientemente intensa no nos quedará otra que detener nuestro entrenamiento, con la consecuente frustración que implica, de hecho es un motivo habitual de abandono en la carreras de fondo. Clásicamente se acepta que el descanso del atleta durante un período de tiempo hace que los síntomas desaparezcan, sin embargo, la tendencia a que los síntomas vuelvan es alta si no cambiamos nada. Como corredor os diría que la mayor partes de estos síndromes se van a pasar con modificación del entrenamiento, terapia antiinflamatoria temporal y fisioterapia, sin embargo la percepción como cirujano de rodilla con muchos pacientes deportistas es distinta. Esto seguramente es debido a que allí se concentran aquellos casos fallidos en los que no han sido efectivas las medidas habituales que funcionan para la gran mayoría de corredores. En estos pacientes se han producido cambios en los tejidos, principalmente  acortamiento y fibrosis en la cintilla, lo que hace que tengamos que plantear en estos casos una solución equilibrada entre mantener la fuerza y función y hacer desaparecer el dolor, de esto hablaremos mas abajo.

 

¿Qué causa el Síndrome de la Cintilla Iliotibial o Rodilla del Corredor?

Basándonos en la frecuencia de esta lesión en corredores, podríamos decir que la carrera continua es el factor de riesgo mas importante, pero lo cierto es que ni mucho menos es una lesión que sufran todos los corredores de Marathon o larga distancia. Existen factores biomecánicos demostrados que hacen al corredor mas susceptible de desarrollar este síndrome. Todos estas variantes anatómicas son factores que van a aumentar el roce de la fascia lata en la parte lateral del cóndilo femoral externo:

– Una cintilla iliotibial naturalmente estrecha o ancha puede hacer que seas más susceptible a esta lesión.

– La debilidad en los músculos abductores de la cadera, concretamente el glúteo medio; nos llevará a sobre-tensar la fascia lata.

– La pronación excesiva o una biomecánica pobre del pie (tendencia al pie plano) pueden aumentar el riesgo de esta lesión. Si el pie rueda hacia adentro o se aplana, la parte inferior de la pierna gira y también lo hace la rodilla, lo que aumenta la posibilidad de fricción en la banda.

–  Otros factores incluyen la diferencia de longitud de las piernas (dismetría), realizar trail o cross, o correr frecuentemente en descenso.

– Al igual que otros problemas biomecánicos en la pierna, el exceso de carrera con poco entrenamiento muscular va a agravar este problema

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Entender estos factores biomecánicos y como influyen en el desarrollo de este síndrome es clave tanto para evitar su aparición como para tratarlo de manera inicial. Es por esto que siempre en consulta os preguntaremos por la musculación como parte del entrenamiento de la carrera, especialmente del core y cadera.

¿Qué síntomas tiene la Rodilla del Corredor?

Los síntomas síndrome de la cintilla iliotibial consisten en dolor en la parte externa de la rodilla, más específicamente en el epicóndilo lateral del fémur dónde roza el tendón de la fascia lata (o cintilla iliotibial). Aparece en un momento dado de la carrera y empeora gradualmente hasta que el corredor tiene que detenerse. Después de un período de descanso, el dolor desapareceré habitualmente para regresar cuando la carrera comience nuevamente. El dolor se agrava habitualmente al correr cuesta abajo dónde el trabajo de la fascia lata es mayor. En algunos casos muy agresivos se puede producir incluso un resalta o gatillo al saltar la cintilla por encima del epicóndilo, emitiendo un chasquido que se puede confundir con una subluxación de la tibia.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de la cintilla iliotibial?

En la historia que nos cuenta el paciente en la consulta, ya podemos sospechar de este síndrome. El dolor externo de la rodilla, a diferencia del interno, suele estar debido a pocas causas, entre ellas, el síndrome de la cintilla iliotibial. Otras causas posibles son las parameniscitis externa, las lesiones del menisco externo, las bridas femoro-patelares o las lesiones del tendón poplíteo. En la exploración confirmaremos el diagnóstico al presionar el tendón de la fascia lata en la rodilla contra el cóndilo lateral. La resonancia magnética nos ayuda de hecho con mas frecuencia a descartar otros diagnósticos mas que a confirmar el síndrome de la cintilla que suele dar imágenes normales.

En ocasiones se palpa la tensión en la banda iliotibial que se extiende por la parte exterior del muslo hacia la cadera. Existe además existe una prueba específica para su exploración, conocida como prueba de Ober en la que estresamos la fascia lata para ver si es capaz de relajarse y dejar aducir la pierna o por el contrario permanece en tensión. Normalmente no solemos pedir pruebas de imagen a no ser que dudemos con otra patología en la zona.

 

¿Cómo se trata el Síndrome de la Cintilla Iliotibial?

El tratamiento para este síndrome de fricción necesita combinar varias opciones de tratamiento a la vez. El objetivo principal es reducir el dolor y la inflamación, para a continuación acondicionar los músculos para que la lesión no se repita cuando vuelvas a entrenar a tu ritmo previo. El éxito del tratamiento conservador (no quirúrgico) esta inversamente relacionado con el tiempo de evolución, es decir, a mas meses corriendo con dolor, menos probable es que el dolor mejore con terapias locales y programas de musculación. En cualquier caso, siempre vamos a proponeros de primeras un tratamiento basado en mejorar los factores biomecánicas demostrados para padecer este síndrome, así como técnicas anti-inflamatorias locales (muy eficaces en los casos agudos). Este tratamiento incluye pilares como:

– Modificación de la actividad: Comenzaremos suspendiendo o modificando temporalmente las actividades que te provocan dolor en las rodillas hasta que se resuelva el dolor. Esto puede significar cambiar tu rutina de a actividades de bajo impacto como el ciclismo, la elíptica y la natación. El descanso completo si bien es válido, empeora nuestra forma física, con los consecuentes problemas asociados al regresar a la carrera. Cambios en la superficie de entrenamiento o calzado es otras de las opciones que debemos evaluar.

– Crioterapia y AINES Locales: Acostúmbrate a aplicar terapia de frío o hielo para reducir el dolor y la inflamación cada vez que llegues a casa. Se debe aplicar hielo de 10 a 15 minutos 2 o 3 veces al día combinándolo con pomadas de diclofenaco o dexketoprofeno. Una buena rutina es ponerlo después de hacer ejercicio para garantizar que el dolor no regrese.

– Infiltración de corticoides: En casos de mucha bursitis (casos de poco tiempo de evolución) podemos valorar la infiltración de corticoides, los cuales dan un rápido alivio, pero no ayudan a mejorar el pronóstico. Esta técnica la utilizo igualmente para confirmar el diagnóstico, citándoos previamente a un entrenamiento para infiltraros CE y anestésico en el cóndilo; si corréis sin dolor, el diagnóstico se confirma.

 Fisioterapia: Un fisioterapeuta profesional puede realizar masajes deportivos para ayudar a relajar los tejidos y la fascia lata y utilizar técnicas de liberación miofascial que han demostrado ser altamente efectivas. Desafortunadamente los ejercicios de estiramientos para la cintilla son practicamente imposibles de hacer, ya que la anatomía de la rodilla bloque el desplazamiento en varo El uso de técnicas de tratamiento electroterapéutico como TENS o ultrasonido ayudan igualmente a reducir el dolor y la inflamación. Las técnicas de punción seca o la acupuntura también pueden han demostrado ser beneficiosas en este síndrome.

 

– Ejercicios de musculación: Mejorar la fuerza de los músculos en la parte exterior de la cadera, evitará que la rodilla gire hacia dentro al correr, y por lo tanto ayudará a reducir la fricción en el tendón de ITB en la rodilla. En particular, son importantes los ejercicios de fortalecimiento para el músculo tensor de la fascia lata y el glúteo medio.

Pulsa aquí para ver Ejercicios de Musculación de Piernas

– Vuelta progresiva “correcta”: Los errores en el entrenamiento deben ser identificados y corregidos. Estos pueden incluir un entrenamiento excesivo o aumentar el kilometraje acumulado demasiado rápido. Como regla general, un corredor no debe aumentar el kilometraje en más del 10% por semana.

Si todo lo anterior falla, en casos de fascia lata muy fibrosada, o casos dónde la  “prisa por competir” apremia os indicamos una  intervención quirúrgica. En este tema hemos ido ganando experiencia a lo largo de los años y los excelentes resultados que hemos ido viendo al veros correr de nuevo sin dolor. 

 

Cirugía para el síndrome de la Cintilla Iliotibial

Si bien hay técnicas clásicas en las que se hace un alargamiento abierto de la fascia lata o z-plastia, se ha visto que esta actuación puede provocar a largo plazo una deformidad de la pierna (en varo). Por otra parte el perfil de pacientes que sufrís el síntoma de la cintilla, no podéis permitiros una pérdida de potencia muscular tan importante, pues como os habreis dado cuenta, la cintilla es una elemento fundamental para la carrera. Es por ello que preferimos realiza una técnica mínimamente invasiva, quitando el tejido inflamatorio que causa dolor y ajustando la tensión de la cintilla para que no vuelva a repetirse el cuadro. Aquí os voy a contar la técnica que hemos desarrollado en los últimos años y con la que estamos encantados. Próximamente la tendremos publicada en una revista científica norteamericana de alto impacto.

En esta técnica comenzamos realizando una artroscopia de toda la rodilla de manera rutinaria para confirmar el estado del cartílago/menisco externo, y tratar la inflamación sinovial de la parte externa de lo rodilla, que se encuentra inflamada (sinovitis) en estos pacientes. En algunos de estos casos podemos encontrar plicas sinoviales, que causan uno síntomas muy parecidos y no son detectables en ocasiones con resonancia. A continuación realizamos una resección artroscópica del tejido inflamatorio entre el cóndilo femoral externo y la cintilla, esculpiendo incluso el cóndilo en los casos que  se encuentren pequeños espolones.

Posteriormente realizamos un alargamiento controlado de las fibras posteriores del tendón de la cintilla iliotibial. Esto se puede realizar  con una mínima incisión lateral o preferiblemente de manera percutánea (sin abrir), guíandonos por visión de ecografía y/o por artroscopia pudiendo ver en tiempo real como se comporta la cintilla bajo flexo-extensión, rotaciones y momentos en varo y valgo, simulando la carrera y la fricción que se produce. Realizamos la liberación disminuyendo la tensión del músculo de modo que no habrá más fricción en la zona. En el siguiente video podeis ver la cirugía completa en el caso de un corredor de fondo

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La recuperación de esta intervención implica musculación desde la semana 2 y carrera progresiva desde la semana 6, acortando muchos los plazos frente a otras intervenciones que podeis ver en el siguiente enlace:

Fases de recuperación tras Cirugía de Rodilla

 

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(Para ver Rotura de Ligamento Cruzado Anterior Pulsa aquí)

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