lunes, 28 de noviembre de 2022

Dieta para corredores: consejos para saber qué comer y rendir más en carrera

 


El gran gasto calórico que produce al correr no significa que puedas comer "cualquier cosa". Aquí te damos unos consejos básicos de cómo debe ser la alimentación de un corredor.

¿Qué comer antes de salir a correr? 4 alimentos que no pueden faltar en tu alimentación
por Runner's World ES
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    Según los expertos, "hay que actuar como un corredor incluso cuando no estás entrenando" y eso es algo a tener en cuenta cuando te sientas a la mesa. Los corredores tenemos un desgaste calórico muy intenso y unas necesidades nutritivas muy distintas a la población sedentaria. De hecho, nos hemos ganado fama de tragones, de comer como limas, y algo de eso hay, ya que podemos quemar de 500 a 1.000 calorías en una carrera y eso tu cuerpo lo nota, te entra un apetito voraz.

    Es además importante que sepamos no solo qué comer, sino también cuándo hacerlo, pues las necesidades cambian según el momento de nuestro entrenamiento. Son muchas las dudas que hay sobre cómo abastecer nuestros depósitos de glucógeno y aumentar nuestro rendimiento. Aquí te damos unos consejos básicos, porque ser corredor empieza por alimentarse como tal.

    ¿Qué debo comer si corro?

    Productos frescos y variados

    Sabemos de la importancia de una dieta sana y equilibrada para obtener un mejor rendimiento. Es muy importante que los productos sean frescos, de temporada, y si puede ser, que los cocines tú mismo, así sabrás exactamente qué tomas. Evita a toda costa productos precocinados, que suelen llevar muchos azúcares y grasas y a saber qué otros potenciadores del sabor. Haz que tu alimentación sea lo más variada posible, así será mayor la cantidad de nutrientes que le aportas al cuerpo, que evitarán que sufras lesiones sin necesidad de tomar suplementos.

    Si corres por la mañana...

    Lo ideal es tomar un desayuno abundante, al menos una hora y media antes de la carrera, pero claro, si entras a trabajar a las 9 y quieres entrenar antes, tampoco es cuestión de levantarte a las 5 de la mañana para desayunar. Es ese caso, tómate algo ligero como una tostada integral, un pequeño cuenco de avena o un plátano. La noche anterior toma una cena equilibrada: pescado o pollo o lentejas (fuente de proteína) y carbohidratos en forma de verduras al vapor, patatas o arroz integral. Si sigues esta cena, también puedes salir a correr con el estómago vacío, porque tendrás el combustible que necesitan los músculos para obtener energía. Eso sí, no más de 60 minutos de carrera ni entrenamientos de alta intensidad porque correr y no desayunar tiene sus riesgos.

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    Young female runner watching from waterfront, New York City, USA
    CULTURA RM EXCLUSIVE/EDWIN JIMENEZGETTY IMAGES

    Pero si por la mañana tienes tiempo antes de salir a correr, date un homenaje, al cuenco de avena –esta vez de un buen tamaño– añádele fruta fresca. Toma además un poco de pan integral con queso blanco, una tortilla francesa o un poco de jamón serrano y un puñadito de nuecesAsí tendrás todas las proteínas, hidratos y grasas que necesitas para tu carrera. Aquí tienes también una idea de cómo debe ser el desayuno perfecto o 3 recetas de desayuno que te llenarán de energía.

    El corredor vespertino

    Lo bueno de entrenar a última hora es que tienes todo el día para consumir los nutrientes necesarios para llenar al máximo tus depósitos de energía. Toma alimentos que sean fáciles de digerir y que no caigan como una piedra en el estómago. Evita las judías, los garbanzos, el repollo, el brócoli o la coliflor o incluso alimentos laxantes que te obliguen a parar en mitad de la carrera para ir al baño, pero si sufres de estreñimiento apuesta por ellos. Come al menos tres horas antes de la carrera, aunque, antes del entrenamiento, te puedes tomar un snack –un puñadito de nueces, una tostada de crema de cacahuate con plátano o un poco de pan integral con queso fresco–; para darte ese empujoncito que te pondrá en marcha.

    Young man jogging through the city at night.
    SVETIKDGETTY IMAGES
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    Ey, corredor: bebe agua

    La hidratación en corredores es tan importante como una alimentación equilibrada. El balance hídrico es el equilibrio entre la ingesta y la excreción de líquidos. Al día perdemos, a través de la piel, de la orina, las heces y los pulmones, entre 1500 y 3500 mL de agua. Esa es la cantidad que hay que reponer. En la carrera se pierde mucha agua a través de la piel y el sudor.

    Por eso es importante que bebas agua antes, durante y después del entrenamiento y vigila el color de la orina. Si es un poco oscura, es señal de que no te estás hidratando bien. Bebe más. Solo tienes que tener cuidado de no beber demasiado cuando haces un esfuerzo largo y continuado, como una maratón o una triatlón, pues el exceso de agua puede reducir la concentración de sodio y otros minerales en la sangre (hiponatremia).

    Pero que sea agua. Nada de refrescos o bebidas energéticas que están repletos de azúcar que no necesitas. Si participas en eventos de resistencia como maratones, triatlones u otras actividades de intensidad, lo mejor es consultar con el médico si puedes combinar el agua con bebidas deportivas que contengan electrolitos.

    Nada de saltarse la comida de después de entrenar

    Es muy importante para una perfecta recuperaciónLo ideal es que te tomes un snack que combine carbohidratos complejos con proteína –en una proporción de 3:1– después del entrenamiento. Aquí tienes 30 alimentos ideales para recuperarte mejor. Después, en la comida principal del día has de tomar un menú con carbohidratos para reponer la energía consumida, proteínas para la regeneración muscular y grasas esenciales para asimilar las vitaminas.

    Si no tienes demasiada hambre después de entrenar, puedes prepararte un batido saludable. He aquí una idea: con medio litro de leche de avena o agua, un plátano y dos cucharadas de avena en polvo. Ya repondrás energía y vitaminas como es debido en la siguiente comida, pero no dejes de tomar algo después del entreno. Eres corredor, no jugador de golf –bueno, a lo mejor también lo eres–, nunca infravalores el esfuerzo de una carrera, por muy bueno que seas y por poco que te cueste.

    La mejor receta de pancakes con proteína en polvo.
    por Men's Health ES
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    Proporción de carbohidratos, proteína y grasas en el plato del corredor

    Si sales a correr al menos dos veces por semana, ten en cuenta que al menos el 55-60% de tu ingesta diaria ha de provenir de hidratos de carbono complejos como el pan, las legumbres, los cereales y la fruta. Evita los carbohidratos de alto índice glucémico: azúcar, miel, zumos de frutas azucaradas, pan blanco y bollería; son alimentos que elevan bruscamente la concentración de insulina, haciendo que la mayor parte de la glucosa se almacene como grasa.

    Necesitas al menos un 20-25% deben ser proteína para reconstruir el tejido dañado: lentejas, carne magra, pescado azul, proteína vegetal como tofu y seitán, quinoa. Las grasas no saturadas como el aguacate, los frutos secos y el aceite de oliva deben formar el 15-20% de tu dieta, ya que trabajan de manera conjunta con los carbohidratos y son fundamentales para obtener energía en carreras largas.

    Carga de hidratos antes de una competición

    Los corredores que compiten en pruebas de más de 90 minutos como una maratón pueden beneficiarse de la "carga de hidratos de carbono" que llevarán a cabo unos cuantos días antes de la competición. Es una estrategia en la que se aumenta la ingesta de hidratos de carbono durante las 24 a 48 horas a la vez que se reduce el ejercicio para sobrecompensar las reservas de glucógeno de los músculos por encima de los niveles normales. Como resultado, el deportista dispondrá de energía para realizar ejercicio durante más tiempo a su óptimo rendimiento.

    Nutrición en el running

      

    Una alimentación diaria sana y equilibrada y una hidratación adecuada influyen de forma clave en el rendimiento físico del corredor o deportista en general, así como en la prevención de problemas de salud y lesiones que puedan producirse durante la carrera y en su capacidad de recuperación.

    Cómo debe ser la dieta del runner

    A la hora de practicar ejercicio, la producción de energía proviene principalmente de la quema o combustión -a diferentes ritmos-de los hidratos de carbono y de las grasas, algo a tener en cuenta para establecer nuestra alimentación si somos deportistas.

    Así, en la dieta del runner, los carbohidratos deben suponer entre el 55% y el 60% de las calorías diarias, porque son los que le proporcionan energía “rápida”. Este macronutriente se encuentra en la pasta, legumbres, patatas, arroz, cereales como el maíz, trigo, avena, o centeno y en algunas hortalizas y frutos secos.

    Las grasas deben aportar un máximo del 30% de las calorías diarias, que se pueden obtener de los aceites vegetales -especialmente del de oliva-, los frutos secos, el aguacate, las carnes y el pescado, sobre todo el azul.

    De las proteínas, el corredor debe obtener un 20% de la energía diaria y pueden ser de origen animal o vegetal. Están presentes en huevos, carnes, pescados, lácteos, legumbres, cereales, frutos secos, soja y sus derivados, como el tofu y el seitán, entre otros alimentos.


    Qué comer en cada momento

    Tan importante como saber qué comer es conocer cuándo comerlo. El corredor ha de variar su dieta dependiendo del momento del día en que haga ejercicio y de la intensidad programada.

    • Antes: el día anterior, la cena debe ser rica en hidratos de carbono (250-350 gramos) y la comida previa a la carrera, realizarse tres horas antes e incluir 200-350 gramos de carbohidratos. En ningún caso debe practicarse actividad física en ayunas ni tras comidas copiosas o, en días de calor, después de haber consumido bebidas con cafeína, alcohol  o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden provocar deshidratación.
    • Durante: no conviene tomar alimentos ricos en fibra o grasa. Si la práctica deportiva supera los sesenta minutos a una intensidad moderada, se deben consumir carbohidratos (45-60 gr/hora), para retrasar la aparición de la fatiga.
    • Después: durante las cuatro horas siguientes es ideal aprovechar las primeras horas para la recuperación muscular, especialmente si el esfuerzo del runner ha sido muy intenso o va competir al día siguiente. En este caso, hay que consumir proteínas, que ayudarán al corredor a recuperar el glucógeno con mayor facilidad y a evitar perder las del músculo. Igualmente, después de una actividad física extenuante, conviene tomar vitaminas y minerales antioxidantes.

    ¿Por qué es tan importante beber agua?

    Además de ingerir los alimentos necesarios, es muy importante que el runner se mantenga adecuadamente hidratado durante el ejercicio, porque debe recuperar los líquidos que está perdiendo a través del sudor. Y no hay que esperar a tener sed para beber.

    En concreto, es recomendable ingerir medio vaso de agua al inicio de la actividad y repetir la toma cada veinte o treinta minutos durante el esfuerzo. Y, nada más terminar, beber líquidos cada quince minutos durante una o dos horas.

    Numerosos corredores no ingieren los líquidos necesarios para reponer esa pérdida, lo cual reduce el rendimiento físico, aumenta el riesgo de lesiones y puede llegar a poner en peligro la vida del deportista.


    Los suplementos nutricionales: un extra de energía

    Los suplementos nutricionales pueden constituir una buena opción para el runner que quiere aumentar su rendimiento deportivo, ya que le ayudan a cubrir los requerimientos nutricionales que exige la carrera, aportan al organismo una mayor cantidad de energía y facilitan la hidratación y la recuperación tras el ejercicio.

    Entre los más consumidos podemos mencionar:

    • Bebidas isotónicas: ayudan a conseguir una rápida absorción y reposición de los líquidos e hidratos de carbono perdidos durante la actividad. Pueden resultar muy útiles en las carreras de larga distancia, porque retrasan la aparición de la sensación de fatiga.
    • Barritas energéticas: resultan muy fáciles de transportar y digerir durante la carrera. Deben ser bajas en grasa y fibras, aportar hidratos de carbono de diferente índice glucémico y algunas proteínas, vitaminas y minerales.
    • Geles energéticos: constituyen una alternativa cómoda a las barritas, ya que también son de fácil transporte y consumo. Aportan hidratos de carbono, pero no grasas ni proteínas, por lo que son de más rápida asimilación. Deben tomarse siempre con agua y conviene probarlos antes de la competición, para verificar que son bien tolerados, que no provocan molestias gastrointestinales y que se consigue el efecto buscado.
    • Bebidas recuperadoras: están diseñadas para mejorar la recuperación tras los entrenamientos intensos y de larga duración. Se presentan en forma de polvos, que deben ser mezclados con agua o leche.

    *Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

    lunes, 14 de noviembre de 2022

    Cómo evitar lesiones de rodilla al correr

      TERAPIA DE FRÍO CALOR: TRATAMIENTO NATURAL DE LESIONES  Cómo evitar lesiones de rodilla al correr

    Cómo evitar lesiones de rodilla al correr

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    LAS 10 LESIONES MÁS FRECUENTES DEL CORREDOR

     


    Cuando corremos exponemos al cuerpo a una enorme carga y estrés mecánico ya que correr es una actividad cíclica y de impacto. Estos impactos repetidos que reciben la musculatura y articulaciones de nuestras piernas pueden derivar en la aparición de algún tipo de lesión. Si además hablamos de una técnica de carrera errónea, este gesto se repetirá una y otra vez hasta 8000 veces en una hora de rodaje.

    Para evitar las lesiones debemos realizar ejercicios de calentamiento y estiramientos previos a la carrera, y prestar atención al terreno, el calzado, las secuelas de lesiones anteriores y los propios límites de nuestro cuerpo. Aun así, siendo cuidadosos en todos estos aspectos, en ocasiones es imposible escapar a las lesiones.

    Al ser el principal soporte e instrumento de carrera, las piernas serán las principales afectadas en las dolencias más frecuentes del corredor.

    Con este artículo queremos darte a conocer las 10 lesiones más frecuentes del corredor, para que puedas identificarlas y saber cómo tratarlas.

    1: TENDINITIS ROTULIANA

    Las tendinopatías que los corredores sufren de manera más habitual son la del tendón de Aquiles (imposible continuar con la actividad) y la del tendón rotuliano. Esta última consiste en una inflamación de este tendón, que es una de las zonas más expuestas a sufrir de nuestras piernas ya que soporta mucho impacto debido a la articulación tipo bisagra de la rodilla. En esta lesión aparece dolor directamente sobre el tendón y en las articulaciones de anclaje, además de cierta dificultad en la movilidad. El dolor suele desaparecer con el calentamiento, pero en las fases agudas siempre está presente.

    Las causas son diversas, como correr sobre superficies duras o usar zapatillas en mal estado; realizar un calentamiento inadecuado o no calentar; sobrecargas musculares; aumentar el volumen de entrenamiento sin la debida progresión o correr por terrenos con irregularidades y con acusado desnivel de forma abusiva.

    Por ejemplo, simplemente con un correcto calentamiento para evitar las sobrecargas musculares y la aplicación de frío ante cualquier molestia tras acabar la actividad ayudaremos a prevenir esta lesión. En el caso que ya esté instaurada la lesión es necesario hacer un reposo de la actividad y recibir tratamiento fisioterapéutico de la musculatura periférica; realizar un fortalecimiento moderado y específicamente el fortalecimiento isométrico en extensión de rodilla. Incluso después de la recuperación pueden continuar ciertas molestias hasta los dos meses.

    2: Síndrome de la cintilla iliotibial

    Se trata del rozamiento continuo de la cintilla iliotibial sobre el epicóndilo lateral femoral en la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera. Provoca una inflamación de la zona y dolor. En ocasiones llega a provocar inmovilidad por el fuerte dolor. Lo reconocemos porque suele presentarse en forma de dolor o molestia en la cara externa de la rodilla.

    La principal causa es una sobrecarga continuada del piramidal y glúteo mayor, acompañado de mucha tensión en el tensor de la fascia lata.

    Para prevenir esta lesión es necesario realizar estiramientos del glúteo mayor, tensor de la fascia lata y piramidal (flexibilidad y descarga), además de seguir una pauta de fortalecimiento de isquiotibiales. Para más información pincha aquí.

    3: Distensión o rotura fibrilar

    La rotura fibrilar es otra de las más comunes lesiones deportivas. Se produce debido a un estiramiento muy forzado del músculo y consiste en la rotura parcial o total de una o varias microfibrillas o fibras musculares. Es frecuente en la realización de movimientos explosivos o cambios de ritmo. En primera instancia se produce una elongación o tirón muscular provocado por un alargamiento brusco del músculo y superando sus límites fisiológicos. La falta de calentamiento o un calentamiento inadecuado, la existencia de una lesión previa, sobrecarga de entrenamiento, golpes bruscos, fatiga excesiva y descompensaciones musculares pueden dar lugar a este tipo de lesión.

    En función de la gravedad de la lesión la clasificamos en tres niveles y la más frecuente en los corredores es la rotura de fibras de la musculatura isquiotibial.

    El corredor siente un dolor fuerte y repentino en el lugar donde se ha producido la rotura. Aparece inflamación y en algunos casos hematoma. Se puede apreciar a través de la palpación un pequeño escalón sobre el propio músculo afectado.

    Por tanto, una vez más, la realización de un buen calentamiento y mantener un buen estado de hidratación será básico para prevenir esta lesión.

    Para recuperar roturas leves es necesario aplicar frío durante las primeras 48 horas. No debemos inmovilizar y lo ideal es comenzar con el tratamiento de fisioterapia/osteopatía lo antes posible. Generalmente, comenzaremos a practicar una actividad física moderara tras un breve periodo de reposo de una semana. Para roturas más graves conviene aplicar frío 48 horas y además un reposo de dos semanas como mínimo, aplicando masajes a partir de la primera semana y tratamiento de fisioterapia y osteopatía para acelerar la curación.

    4: Fascitis plantar

    La fascitis plantar es la inflamación de la fascia que se encuentra en la planta del pie. Es un tejido fibroso y tenso que recubre los músculos, se inserta en el calcáneo (talón) y se despliega hacia los dedos. Su función es amortiguar los impactos durante la pisada (caminando o corriendo) y estabilizar en su intersección con el calcáneo. La función de este tejido fibroso es amortiguar el impacto de la pisada y estabilizar el talón.

    Esta lesión da lugar a un dolor en la base del talón (calcáneo) o en la misma planta del pie que se incrementa al final del ejercicio o que puede aparecer también en  los primeros pasos de la mañana. Dolor a la palpación, al caminar de puntillas o de talones, es frecuente también.

    Como causas más comunes podríamos destacar: una pisada hiperpronadora,  debilidad de la musculatura plantar (tríceps sural), pies cavos y la falta de flexibilidad. Los síntomas de esta lesión pueden remitir con un tratamiento a base de masajes, estiramientos y fortalecimiento de los músculos plantares.

    Para prevenir esta lesión es muy importante una correcta elección del calzado. Además, es conveniente realizar estiramientos o masajes de descarga de la fascia plantar y mantener una buena flexibilidad de la musculatura que rodea el tobillo.

    En caso de padecer esta lesión se debe aplicar hielo 3 veces al día y después de la práctica deportiva. El fisioterapeuta en estos casos aplica un vendaje funcional en la fase aguda y realiza masajes podales y estiramientos pasivos. Es primordial un fortalecimiento de la musculatura plantar y periférica.

    5: Periostitis tibial

    Hablamos de la inflamación del periostio o membrana que recubre la tibia, debido a una fuerte tensión. Puede convertirse en una fractura de estrés si no se trata de forma precoz.

    El síntoma más común es dolor en la cara interna de la tibia en su tercio inferior (más frecuente) al presionarla.

    Suele estar producida por llevar un calzado no adecuado, una incorrecta progresión de las cargas de entrenamiento, correr con mala técnica de carrera, hiperpronación del pie y el abuso de correr por superficies demasiado duras.

    Para prevenirla es vital mantener la musculatura adyacente bien flexible y descargada (tibiales, tríceps sural, peroneos, etc). Es recomendable aplicar hielo tras los entrenamientos y, en caso de que la lesión persista, realizar un estudio podológico por si fuera necesario la colocación de plantillas específicas en las zapatillas.

    Para una buena recuperación es imprescindible un plan de entrenamiento específico realizado por el fisioterapeuta, además del reposo y el tratamiento de frío. Dependiendo del grado de lesión, la recuperación puede durar entre 2 semanas a meses, resultando muy técnicas como la punción seca para aliviar tensiones y relajar la musculatura. Para más información pincha aquí.

    6: Fractura de estrés

    Los impactos repetitivos de la carrera o las excesivas contracciones musculares de forma continuada pueden producir microrroturas óseas. En los corredores, los huesos más afectados son los metatarsos y la cara interna de la tibia.

    Aparece un dolor progresivo durante la carrera, y en aumento si se continúa el ejercicio. En ocasiones llega a ser incapacitante para la realización del ejercicio. Generalmente están causadas por un incremento de la carga de entrenamiento sin una progresión adecuada. Realizar demasiadas competiciones seguidas, correr por superficies duras o llevar un calzado inadecuado son otras de las causas para una fractura de estrés.

    Es muy importante no incrementar el volumen de entrenamiento más de un 15% cada medio mes y alternar los entrenamientos en superficies blandas. Ayuda también el  mantener una dieta sana y equilibrada y usar unas zapatillas adaptadas a tu tipo de pisada y peso.

    En caso de sufrir una fractura de estrés es imprescindible el reposo total entre 10 – 40 días, llevar un control radiológico y realizar un plan de fortalecimiento de la musculatura periférica y terapia.

    7: Esguinces

    Consiste en la distensión, rotura parcial o total de los ligamentos de una articulación. El más común en corredores es el esguince de tobillo, que afecta, sobre todo, al ligamento lateral externo, existiendo tres grados según la gravedad del esguince. Se produce por un movimiento forzado, con puesta en carga, con flexión plantar e inversión.

    Esta torcedura provoca un dolor intenso. Pueden aparecen edemas y hematomas leves.

    Para prevenirlos debemos de evitar superficies con terrenos con superficies muy irregulares e incorporar a nuestros entrenamientos ejercicios de propiocepción que mejoren el apoyo del pie.

    En caso de esguince, es muy recomendable acudir al fisioterapeuta/osteópata, que eliminará los bloqueos articulares y es probable que realice un vendaje funcional. Además, las primeras 48 horas aplicaremos frío y elevaremos el miembro, haremos reposo y compresión. Puedes ver el tratamiento completo del esguince aquí

    8: Bursitis

    Las bolsas sinoviales situadas entre el tendón y los huesos son las encargadas de evitar la fricción entre ambos. Si realizamos un esfuerzo prolongado existe un intenso roce entre el tendón y los huesos, pudiendo llegar a inflamarse la bolsa sinovial derivando en bursitis.

    Aparece dolor, hinchazón, calor localizado en la articulación y sensibilidad articular.

    Suele ocurrir si corremos por superficies irregulares y con desnivel, lo que implica una mayor tensión de los tendones. Por eso, lo ideal es alternar superficies de terreno  para no cargar siempre los tendones en el mismo ángulo.

    Debemos evitar correr durante largos periodos de tiempo y aplicar frío localizado si apareciesen las molestias.

    En caso de tener una bursitis es recomendable el reposo total. Si hubiera una acumulación de líquido se podría realizar una punción (lo hace el médico). Además hay que realizar ejercicios de fortalecimiento de forma excéntrica.

    9: Sobrecarga piramidal

    Se produce principalmente por un acortamiento o una contractura del músculo piramidal. La parte del cuerpo donde se encuentra el músculo piramidal es una zona muy requerida en el gesto de la zancada amplia. Las tensiones del final de la columna se transmiten hacia las piernas a través de la cadera y la pelvis, y es aquí donde tiene protagonismo el piramidal. Estando de pie este músculo rota la cadera hacia afuera y separa el muslo del centro del cuerpo, por lo que una excesiva tensión de la columna puede sobrecargar su base, el hueso sacro. Este hueso debe acompasar convenientemente con los otros dos huesos de la pelvis (un ilíaco a cada lado), de lo contrario, en cada zancada se bloquea la articulación sacroilíaca. El bloqueo tensa en exceso el músculo que nace de cada uno de sus laterales y se dirige a la cadera, que no es otro que el músculo piramidal.

    Existen diversas causas que pueden originarlo, siendo las más frecuentes la sobrecarga (o errores del entrenamiento), insuficiencias biomecánicas y traumatismos. La que más suele afectar a los corredores es la sobrecarga. Aunque el hecho de correr sobre superficies duras o irregulares y no tener una buena técnica de carrera favorece la aparición de esta lesión. Asimismo, el llevar una vida sedentaria y permanecer sentado durante largos periodos de tiempo, o el realizar actividades deportivas solamente el fin de semana (con un inadecuado ejercicio de calentamiento y estiramiento y con sobrecarga de ejercicio durante la actividad) provocaran que padezcamos esta patología.

    Los síntomas que presenta son tensión y acortamiento de la musculatura piramidal y periférica y, a veces, dolor tipo nervioso semejante a una ciática.

    Para prevenir esta lesión debemos mejorar la higiene postural en las tareas cotidianas, estirando la zona y mejorando la técnica de carrera.

    Es vital en la recuperación una reeducación postural y tratamiento fisioterapéutico. Además será necesario que el fisioterapeuta/osteópata desbloquee la articulación sacroilíaca en caso que estuviese bloqueada y revise toda la cadena muscular y articular.

    10: Incontinencia urinaria

    La incontinencia urinaria es uno de los mayores problemas que sufre la mujer corredora, y es la pérdida o incapacidad de retener la orina. La incontinencia que se produce al correr o al realizar ejercicio puede ser categorizada como la de esfuerzo, y se desencadena por movimientos físicos que aumentan la presión sobre la vejiga y provocan un escape de orina en la persona que está corriendo. La causa más importante de la incontinencia de esfuerzo es la debilidad de la musculatura que rodea la vejiga y la pelvis (asociada por ejemplo a un parto o los impactos que produce la carrera). Cuando estos músculos están debilitados permiten que la orina salga del cuerpo mientras este se encuentra en movimiento, como al correr. Otros factores como son la obesidad, la diabetes, el uso de ciertos medicamentos y las infecciones del tracto urinario también contribuyen a tener pérdidas de orina.

    Para prevenir este problema existe la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, la cual fortalece y manteniene el tono de la musculatura del suelo pélvico, así como los ejercicios de Kegel y la potenciación de la musculatura vecina al periné. Realizar estiramientos y ejercicios flexibilizadores de la columna lumbar ayuda también a evitar la aparición de pérdidas de orina.

    En el caso de sufrir de incontinencia urinaria, es necesario trabajar el suelo pélvico en consulta con un fisioterapeuta/osteópata. Nos enseñará este tipo de ejercicios y complementará la terapia y el aprendizaje con técnicas de electroestimulación y el uso del biofeedback

    Lesiones habituales en los corredores

     

     

    corredor_montanaok

    La mayoría de las lesiones por correr son causadas por factores recurrentes que los atletas pueden prevenir o evitar. En el artículo de hoy vamos a daros unas pautas muy sencillas acerca de las lesiones más frecuentes en runners  y lo que podéis hacer para evitarlas.

    ¿Cuando suelen ocurrir las lesiones del corredor?

    Hay cuatro momentos en que los corredores son más vulnerables a las lesiones:

    • Durante los primeros 4 a 6 meses de la práctica del running
    • Al volver a correr después de una lesión
    • Cuando aumento el volumen de entrenamiento (distancia)
    • Cuando aumenta intensidad de los entrenamientos (velocidad, disminución de tiempos de descanso)

    Los errores de entrenamiento son la fuente más común de lesiones, particularmente la falta de planificación. Es común que los corredores de realicen sesiones de estiramientos, ocurra un aumento brusco de la distancia sin respetar la progresión necesaria; el aumento de intensidad del ejercicio y la realización de intervalos inadecuados o el descanso insuficiente entre sesiones que impiden que el cuerpo se recupere entre entrenamientos («mala asimilación del entrenamiento»).

    ¿Qué causa las lesiones del corredor?

    Los corredores deben tener en cuenta los factores anatómicos (posibles alteraciones biomecánicas):

    • Dismetrías (en habitual que exista una pequeña diferencia en la longitud de nuestros miembros inferiores, pero en ocasiones puede convertirse en una fuente potencial de lesiones)
    • Alteraciones en la estática y/o dinámica del pie (por eso realizamos de forma frecuente estudios de la marcha en corredores)
    • Excesiva o escasa flexibilidad
    • Alteraciones en el ángulo Q (alineación de la rótula en el plano frontal)
    • Alteraciones anatómicas a nivel de la cadera (en ocasiones pueden dar dolor en otros sitios como a nivel lumbar por ejemplo)

    ¿Cómo se tratan las lesiones del corredor?

    El enfoque básico para tratar las lesiones del running incluye el descanso o la adaptación de los entrenamientos para permitir la recuperación de la lesión. Para evitar lesiones por uso excesivo o para permitir un regreso seguro a la carrera después de un descanso, un corredor debe seguir la regla del 10 por ciento (limita el aumento en el kilometraje semanal o en el ritmo a un 10% por semana). Por lo tanto, si estás corriendo 10 km. por semana y quieres aumentar tu régimen de entrenamiento, corre 11 km. la próxima semana y 12 km. la semana siguiente. Este es el programa que debe seguirse mientras la flexibilidad, fuerza y resistencia se restablecen.

    Cuando hay dolor intenso, hinchazón o pérdida de movilidad en alguna articulación que pueda generar alteraciones en la forma de correr, se aconseja la valoración médica y su tratamiento.

    El entrenamiento «sustitutivo de carrera» puede ser extremadamente beneficioso para el corredor en momentos de recuperación de una lesión o al comenzar un programa de carrera. Éste puede implicar natación, trote acuático, bicicleta estática o cualquier otra actividad de bajo impacto que ayude a aumentar la resistencia cardiovascular. Comienza  con un mayor porcentaje de entrenamiento de bajo impacto y aumenta el kilometraje de forma progresiva mientras disminuyes la actividad del «entrenamiento  sustitutivo». El objetivo de la readaptación es devolver al corredor de manera segura al nivel deseado de carrera.

    Recuerda, un programa bien planificado previene lesiones deportivas.

    Consejos para la prevención de lesiones

    Al seleccionar una zapatilla para correr, el atleta debe buscar un estilo  cómodo y que se ajuste perfectamente a su anatomía particular del pie. Cuando el kilometraje de un zapato excede de 950 kilómetros, debe ser reemplazado.

    La superficie ideal para correr es plana, lisa, resistente y razonablemente suave. Evita los caminos irregulares. Si es posible, usa senderos comunitarios que han sido desarrollado específicamente para correr. Evita las cuestas muy empinadas al principio, porque provocan un aumento del estrés en la rodilla y el tobillo.

    En los climas cálidos y húmedos, aumenta la ingesta de líquidos.

    En climas fríos vístete apropiadamente.

    A menudo, es útil pesarse antes y después de correr para saber qué cantidad de agua se ha perdido. Existen protocolos de hidratación y rehidratación deportiva sencillos que se pueden poner en práctica. Evita correr con calor y humedad extremos, así como con temperaturas frías o cuando los niveles de contaminación del aire son altos. Al correr a mayor altitud de la que acostumbras, el corredor debe aclimatarse gradualmente a los niveles de oxígeno más bajos con aumentos constantes en velocidad y distancia.

    En el IMA hemos sido pioneros en medicina deportiva desde nuestros orígenes, apoyando y acompañando a los deportistas profesionales y a los amateur con la misma ilusión. Si corres con regularidad e intensidad, te aconsejamos que te sometas a un estudio biomecánico para aumentar tu rendimiento y evitar lesiones. En el IMA ofrecemos el de Podoactiva, la empresa líder en su sector en la que confían los deportistas consagrados.

    Las lesiones más comunes entre los corredores populares

     

    La práctica del ejercicio de un corredor popular es, generalmente, saludable, aunque entraña riesgos en forma de lesiones deportivas que debes conocer.

    Veamos algunas de ellas:

    La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar, una membrana que recubre la musculatura de la planta del pie, y provoca una inflamación que genera dolor.

    Sus síntomas son dolor en la parte inferior del talón y todo el recorrido de la fascia hasta los dedos. Su prevención se basa en el adecuado estiramiento de la zona.

    La pata de ganso es una tendinitis que afecta a los tendones que llegan a la cara interior de tu rodilla, responsables del juego completo de flexión, extensión y rotación, tanto de la cadera como de la rodilla.

    Sus síntomas son la inflamación de los tendones de esa zona. En el runner, suele ser producto de una mala técnica de carrera, corregible mediante reeducación postural.

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    El esguince de tobillo se produce en el ligamento, al generarse un movimiento brusco de inversión en la parte externa del pie, lo que le provoca una distensión o rotura y un fuerte dolor.

    Su prevención pasa por evitar terrenos irregulares; y su recuperación, por la inmovilización y el reposo.

    La periostitis tibial es la inflamación de la membrana que recubre la tibia. Se genera tras un esfuerzo prolongado y una excesiva rotación de la cadera y produce traumatismos y torsiones en la tibia. Se trata corrigiendo el apoyo del pie o usando plantillas.

    La tendinitis en el tendón de Aquiles es la inflamación del tendón que une gemelos y soleo con el talón y ocasiona inflamación y dolor. Son lesiones mas frecuentes en corredores de mayor  edad, por falta de estiramientos o excesiva pronación. Se trata aplicando hielo e incorporando temporalmente otros deportes que impliquen menos tensión sobre el tendón.

    En cualquier caso, la práctica adecuada y coherente son los mejores consejos para runners.

    ¿Cuáles son las lesiones más frecuentes entre los corredores?

     

     

    ¿Cuáles son las lesiones más frecuentes entre los corredores?

    En los últimos años el número de corredores ha crecido de forma exponencial. Una consecuencia de este aumento de la práctica de correr es el incremento de las lesiones relacionadas con esta disciplina. Se estima que un alto porcentaje de estos corredores ha sufrido o sufrirá alguna lesión a lo largo de su vida deportiva.

    La carrera a pie de larga distancia es una actividad repetitiva, prolongada en el tiempo, y en la que la fatiga para el corredor provoca cambios en su cinemática (el efecto del movimiento sobre el cuerpo sin tener en cuenta las causas) y cinética (analiza el movimiento bajo la influencia de fuerzas, las causas). Estos cambios -efectos de la fatiga-, se han estudiado en numerosas ocasiones para comprender mejor la relación que hay entre las lesiones producidas por la carrera a pie y el rendimiento del corredor. Todo ello con la finalidad de obtener una información valiosa para la prescripción del entrenamiento, los ejercicios de prevención y tratamiento de estas lesiones y la mejora del rendimiento.

    La incidencia de las lesiones relacionadas con la carrera a pie por cada 1000 horas de entrenamiento se produce de media un 17.8% en corredores novatos y un 7.7% en corredores recreativos. Las lesiones con una mayor incidencia fueron las provocadas por sobreuso, ya sean tipo fracturas de estrés (hueso de la tibia, huesos metatarsales, fémur y peroné), de tipo músculo-tendinosas (tendón de Aquiles, fascitis plantar, cintilla iliotibial) o tipo cartilaginosa (síndrome femoropatelar o condromalacia rotuliana).

    Estas lesiones se producen por una variedad de factores extrínsecos (externos al corredor) como el clima, el terreno, por dónde se entrena, zapatillas… y factores intrínsecos (del propio corredor), como la edad, el sexo, la experiencia deportiva, el entrenamiento, la recuperación, la fatiga, la biomecánica, etc.…

    ¿Cuáles son las lesiones más frecuentes entre los corredores?

    La lesión por sobreuso es consecuencia de un gran volumen de entrenamiento. Este se atribuye a un efecto de la fatiga. Los cambios producidos por la fatiga, como pueden ser alteraciones en los ángulos de las articulaciones de las extremidades inferiores, y los cambios en las fuerzas de reacción con el suelo mientras corremos, pueden explicar los mecanismos de lesión que repercutirán en un impacto en la velocidad de carrera, siendo perjudiciales también en el rendimiento.

    El aumento de entrenamiento inadecuado modifica la cinemática de la carrera al aparecer más fatiga y deriva en lesiones por sobreuso. Se cree que la mayoría de estas lesiones se producen cuando hay una aplicación reiterada de cargas relativamente pequeñas durante muchos ciclos repetitivos, y se da un desequilibrio entre carga repetitiva de un tejido y su capacidad de adaptación.

    Estos cambios son menos notables en corredores competitivos bien entrenados que en corredores novatos ya que los de más nivel están acostumbrados a correr hasta el agotamiento mientras que los novatos no. Dentro de esta perspectiva, por lo tanto, los factores biomecánicos (longitud de zancada, cadencia, frenado, caída de la pelvis, rotación pélvica, tiempo de contacto con el suelo…) juegan un papel importante, ya que son modificables con intervenciones dirigidas por entrenadores o fisioterapeutas.