martes, 11 de marzo de 2025

Lesiones del corredor: causas, tratamiento y prevención de las más frecuentes

 


Share on facebook
 
Share on pinterest
 
Share on print
Lesiones del corredor: causas, tratamiento y prevención de las más frecuentes

Probablemente has oído hablar alguna vez sobre las lesiones más comunes en corredores. Pero si te estás preguntando cuáles son sus causas y qué puedes hacer para evitarlas, aquí te vamos a presentar información muy importante sobre este tema.

¿Por qué aparecen las lesiones?

El running es un deporte “repetitivo”. Durante el entrenamiento y en las competencias se realiza siempre el mismo gesto, miles de veces, a una velocidad constante sobre un terreno regular, sin giros ni cambios de dirección u otros movimientos.

Además, los humanos no somos completamente simétricos. Es normal tener una pierna ligeramente más corta que la otra o un poco más torsionada, un pie un poco más grande o con mayor arco que el otro. Para compensar estas pequeñas asimetrías pueden aparecer vicios posturales al andar o correr, e incluso es posible que aparezcan pequeñas alteraciones en las curvaturas de la columna vertebral.

Debido a estas compensaciones, cuando se realiza un deporte repetitivo como el running es probable que rocen o se sobrecarguen siempre las mismas estructuras y esto, entre otros factores, es lo que puede favorecer la aparición de lesiones.

Hay ciertas lesiones que son más comunes en runners que en otro tipo de deportistas, debido a las características de sus movimientos. A continuación te vamos a contar cuáles son las lesiones más comunes en corredores, cuáles son sus causas, cómo se pueden tratar estas lesiones y qué hacer para evitarlas.

Cuáles son las lesiones más frecuentes al correr

Estas son algunas de las lesiones que se presentan con mayor frecuencia en aficionados al running y en corredores profesionales.

Lesion Tendinitis rotuliana

Tendinitis rotuliana

La tendinitis rotuliana es la inflamación o degeneración del tendón que une la rótula con la tibia. Generalmente se presenta con dolor punzante y localizado en una zona por debajo de la rótula. Este dolor puede aumentar la flexionar o forzar la rodilla y a veces está presente incluso en reposo.

Causas

Esta lesión es provocada por sobrecarga de la rodilla, es decir, movimientos repetitivos que causan irritación o daños en el tendón. La rigidez en ciertos músculos de las piernas o el desequilibrio muscular también puede favorecer la aparición de este tipo de lesiones.

Tratamiento

Para calmar el dolor se suelen utilizar medicamentos analgésicos y antiinflamatorios. Además, la aplicación de hielo en la zona y la utilización de una correa para el tendón rotuliano puede ayudar a disminuir el dolor. Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento muscular también pueden ser útiles para una recuperación más rápida.

Prevención

Es importante no practicar atletismo ni ningún otro deporte mientras estés con dolor.

Realizar entrenamientos de fuerza para los cuádriceps y músculos isquiotibiales puede ayudar a evitar lesiones en el futuro.

También es importante mejorar tu técnica de carrera, para que tu cuerpo mantenga una postura correcta al correr.

Lesion Periostitis tibial

Periostitis tibial

La periostitis tibial también es una de las lesiones más comunes en corredores. Es la inflamación de un tejido llamado periostio, una membrana que recubre el hueso de la tibia. La periostitis se caracteriza por dolor e inflamación en la región interna e inferior de la tibia.

Causas

Esta lesión habitualmente aparece en atletas que recientemente han cambiado sus rutinas de ejercicio o intensificado sus entrenamientos. El aumento de la actividad sobrecarga los músculos, los tendones y el tejido óseo, provocando inflamación y dolor.

Tratamiento

Aplicar hielo en la zona y tomar un analgésico o antiinflamatorio de venta libre te puede ayudar a reducir la inflamación.

Es importante evitar actividades que causen dolores, pero no tienes por qué abandonar la actividad física totalmente. En vez de atletismo, prueba realizar ejercicios de bajo impacto como natación o ciclismo.

Prevención

Para evitar lesiones en el futuro, es importante analizar tus técnicas de marcha o de carrera, al igual que tu pisada. Muchas veces una pequeña corrección en la postura al correr o el uso de calzado especial con una plantilla adecuada a tu tipo de pisada puede ayudar a evitar la sobrecarga.

Nuevamente, incluir ejercicios de fuerza en tu programa de entrenamiento ayudará a fortalecer tus piernas, tobillos y cadera, reduciendo el riesgo de lesiones.

Lesion Fascitis plantar

Fascitis plantar

Es la inflamación de la fascia plantar, una banda de tejido grueso que atraviesa la planta del pie, conectando el hueso del talón con los dedos. La fascitis plantar se caracteriza por un dolor punzante en la zona del talón o de la planta del pie, que suele ser más intenso cuando te levantas a la mañana y das los primeros pasos. Durante el día el dolor generalmente disminuye, pero puede reaparecer luego de estar mucho tiempo sentado o de pie.

Es una lesión frecuente en corredores. Las persona que tienen sobrepeso o que utilizan un calzado con soporte insuficiente también pueden tener un mayor riesgo de padecer fascitis plantar.

Causas

La tensión y el estrés sobre la fascia plantar hace que aparezcan pequeños desgarros en la misma. Si estos estiramientos y desgarros se repiten en el tiempo pueden irritar o inflamar la fascia, causando dolor.

Tratamiento

El reposo, la aplicación de hielo en la zona y los medicamentos analgésicos ayudarán a combatir los síntomas.

Un fisioterapeuta también puede explicarte cómo realizar ejercicios para estirar la fascia plantar y cómo colocarte una venda deportiva que acelere tu recuperación. Las férulas nocturnas que mantienen la fascia estirada mientras duermes también pueden ayudar en este sentido.

Prevención

Algunos ejercicios para fortalecer y estirar la fascia plantar pueden ser útiles para prevenir este tipo de lesiones. Por ejemplo, estando sentado y descalzo, coloca una toalla en el piso e intenta tomarla con los dedos de los pies y levantarla. Otro ejercicio que puede ayudar es tomar los dedos de tus pies y estirarlos hacia ti hasta que sientas tensión en la planta del pie.

Síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor

Síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor

Este síndrome es provocado por la tendinitis de la banda iliotibial y puede estar acompañado o no de bursitis (inflamación de una bursa o “bolsa” llena de líquido que se encuentra en la articulación de la rodilla).

Se caracteriza por dolor en la cara externa de la rodilla, el cual puede presentarse de forma progresiva, unos diez o quince minutos después de haber comenzado la carrera. El dolor aumenta al correr a un ritmo más lento, debido a que la cintilla iliotibial tendrá contacto durante más tiempo con el epicóndilo de la tibia.

Causas

El exceso de pronación, el genu varo, el uso de calzado no adecuado para el deporte que se está realizando, el exceso de entrenamiento o no hacer los estiramientos en forma correcta son algunos de los factores que pueden provocar este síndrome.

Tratamiento

Para disminuir el dolor se recomienda reposo, la aplicación de hielo en la zona afectada y la utilización de analgésicos de venta libre. Algunos ejercicios de fisioterapia también pueden ser necesarios para recuperarte bien de la lesión. Cuando el dolor haya desaparecido, puedes utilizar una rodillera para mantener el calor en la articulación al comenzar a entrenar nuevamente.

Prevención

Para prevenir la aparición de este síndrome, es bueno seguir un programa de entrenamientos gradual, que vaya aumentando poco a poco su intensidad. El fortalecimiento de toda la musculatura involucrada mediante ejercicios de fuerza y realizar una elongación adecuada también es muy importante.

Lesion Tendinitis aquílea

Tendinitis aquílea

Es la inflamación del tendón de Aquiles, una banda de tejido que conecta los músculos gemelos de la pantorrilla con el talón, en la zona posterior de la pierna. Esta tendinitis es frecuente en corredores que aumentan la intensidad de sus entrenamientos y en personas que practican deporte sólo los fines de semana. El dolor puede sentirse por las mañanas al levantarse o después de practicar deportes, como fútbol, básquetbol o running.

Causas

La inflamación es provocada por la tensión repetitiva sobre el tendón, al correr o saltar, por ejemplo. La estructura de este tendón se debilita con la edad, lo que puede favorecer la aparición de este tipo de lesiones. Las personas con pie plano o que corren con calzado gastado pueden tener un riesgo aumentado de padecer esta afección.

Tratamiento

El dolor se puede tratar con analgésicos de venta libre. También es importante el reposo durante algunos días, hasta que el dolor disminuya o haya remitido por completo. Ciertos ejercicios de fisioterapia y el uso de una cuña o plantilla que eleve ligeramente el talón también pueden ayudar en la recuperación.

Prevención

Para tratar de evitar esta lesión, debes utilizar unos tenis de running adecuados, que ofrezcan buena amortiguación para el talón y soporte firme para el arco del pie, para reducir la tensión sobre el tendón de Aquiles.

Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los músculos de las pantorrillas y alternar tu entrenamiento con actividades de bajo impacto también puede ayudar.

Cómo evitar futuras lesiones después de la recuperación

Cuando te has recuperado de una lesión y has estado un tiempo sin entrenar, no puedes volver repentinamente a los entrenamientos de alta intensidad, aunque estás ansioso por regresar a tu nivel.

Aquí presentamos algunos consejos que puedes seguir para evitar que la lesión reaparezca:

  • Calentamiento y Progresión. Comienza tus sesiones de entrenamiento con unos minutos de calentamiento, caminando con intensidad o trotando muy suavemente para luego hacer ejercicios de estiramientos dinámicos. Luego trata de alternar algunos minutos de carrera suave con caminatas, siempre recorriendo una distancia menor a la que solías completar antes de la lesión.
  • Entrenamiento cruzado. Si has estado realizando ejercicios de fuerza o de técnica, o si has estado practicando deportes de bajo impacto, no los abandones. Alterna tus días de running con este tipo de actividades.
  • No olvides el descanso. Deberías dedicar por lo menos dos o tres días a la semana para descansar y permitir que tu cuerpo repare naturalmente los tejidos dañados.

Más consejos de prevención para corredores

Para tratar de evitar  lesiones, los expertos recomiendan:

  • Seguir un programa de entrenamiento gradual, que aumente poco a poco el kilometraje. De hecho, los deportistas novatos que aumentan demasiado pronto la intensidad de sus entrenamientos son más proclives a presentar lesiones.
  • Realizar un calentamiento adecuado antes de cada sesión de entrenamiento. No olvidar tampoco la fase de enfriamiento sobre el final de la sesión.
  • Realizar ejercicios de estiramiento y entrenamiento de fuerza para todos los músculos involucrados.
  • Utiliza zapatillas adecuadas para correr, las cuales deben ser reemplazadas por calzado nuevo cuando han recorrido una cierta distancia.

Esperamos haberte ayudado a conocer cuáles son las lesiones más frecuentes en corredores, cómo evitarlas y cómo debes actuar cuando ya te has recuperado, para evitar que la lesión vuelva a aparecer.

Lesiones en Corredores: Prevención, Factores de Riesgo y Lesiones comunes

 


Los atletas exigen su cuerpo a su máxima capacidad durante las competiciones, donde cada milisegundo puede significar llegar a un podio. Después de que se ha realizado todo el trabajo, los atletas necesitan una estrategia sólida para la recuperación de la tensión de la competición, para volver a estar preparados para el próximo compromiso de competencia o etapa de preparación, pero sobre todo, para evitar la aparición de lesiones.

Las lesiones relacionadas al Running y disciplinas de Resistencia no solo son exclusivas de los atletas competitivos, sino que también afectan a los principiantes, recreativos y atletas mayores.

En este post tendremos en cuenta los aspectos más importantes con respecto a la prevención, los factores de riesgo y los tipos de lesiones más comunes que puede sufrir un corredor.

Prevención de Lesiones

¿Cómo prevenir las lesiones? Se pueden tener en cuenta los siguientes lineamientos generales: seguir un programa de entrenamiento razonable que incorpore el descanso adecuado, escuchar al cuerpo, fortalecer los músculos específicos relacionados a la carrera, aplicar agua fría y hielo cuando sea apropiado o necesario, masajes (auto-masaje y masaje profesional), realizar estiramientos eficientemente después de correr.

La recuperación entendida como el proceso de las actividades planificadas para ayudar a un atleta a volver a un estado de óptima preparación para el rendimiento es fundamental en la prevención de lesiones. Esto implica una restauración de las reservas de energía, un retorno a la función fisiológica normal, una reducción del dolor muscular, y la desaparición de los síntomas psicológicos asociados a la fatiga (irritabilidad, desorientación y la pérdida de concentración). Estas modalidades de recuperación incluyen la reposición de aspectos nutricionales, entrenamiento de relajación, baños de contraste, sesiones en piscina de natación, masajes, estiramiento estático, descanso/sueño, etc.

Con respecto a los estiramientos Tackher y Cols. (2004) reportan que la evidencia disponible demuestra claramente que el estiramiento de la mayoría si no todos los grupos musculares que son importantes para el rendimiento deportivo aumentará la flexibilidad de los músculos y las articulaciones, lo que ayuda a prevenir lesiones. También sugieren que los extremos de inflexibilidad e hiperflexibilidad aumentan el riesgo de lesiones.

Diversos enfoques de la preparación que incluyen calentamiento y estiramiento junto con otras técnicas como el entrenamiento de fuerza, ejercicios pliométricos y entrenamiento de propiocepción ayudan tanto a mejorar el rendimiento como para evitar cierto tipo de lesiones. Esto sugiere que el entrenamiento de fuerza, acondicionamiento y el calentamiento juegan un papel importante en la prevención de lesiones. Además, el estiramiento de los músculos y las articulaciones para actividades específicas podría mejorar la eficacia de estas otras actividades antes del ejercicio, un enfoque consistente con un modelo multifactorial para la prevención (Thacker 2004).

Factores de Riesgo y Desencadenantes de Lesiones en Corredores

El Running es un deporte muy popular realizado por personas de todos los niveles. Los atletas que entrenan para carreras de resistencia (5k o más) pueden estar en riesgo de sufrir ciertas lesiones por sobreuso en las extremidades inferiores. Los atletas pedestres deben ser conscientes de los factores de riesgo que pueden contribuir al desarrollo de una lesión por sobreuso.

Existen muchos motivos por los que pueden aparecer las lesiones en el corredor, entre los que sobresalen: sobreentrenamiento, no llevar a cabo una recuperación adecuada, no escuchar lo que dice el cuerpo (aunque parezca un concepto poco científico, el feedback que proporciona el cuerpo es fundamental), desequilibrios de fuerza y flexibilidad, falta de flexibilidad, superficie de entrenamiento inadecuada (hombro inclinado en la calle o en la playa, o entrenar siempre en el pavimento, etc.).

Errores de entrenamiento tales como los cambios excesivos en el kilometraje o la intensidad del entrenamiento, el uso de calzado inadecuado, o correr sobre superficies irregulares pueden provocar fracturas de estrés, síndrome de estrés tibial medial, distensiones musculares, síndrome de la banda iliotibial (banda IT), o tendinitis.

La falta de flexibilidad puede contribuir a algunas lesiones musculares relacionadas con el entrenamiento. Los corredores tienden a tener los músculos isquiotibiales y el soleo (pantorrilla) más tensos que los no corredores. Evitar errores de entrenamiento, mantener o mejorar la flexibilidad y el aumento de la fuerza de la Zona Media y de las extremidades inferiores puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir una lesión debido a la carrera.

Tipos de Lesiones

En todos los tipos de corredores, las lesiones por sobreuso son el tipo más común de lesión. En el atleta competitivo, la tendinitis, una lesión por sobreuso común, fue la lesión más frecuentemente registrada (Lysholm y Wiklander, 1987). En los niños y niñas, periostitis/fracturas de estrés son las lesiones más comunes (Watson & DiMartino, 1987) y en la población activa normal la distensión muscular y tendinitis fueron frecuentemente reportados (Martí et al, 1988. Van Mechelen, 1992).

La revisión de la literatura de Van Mechelen (1992) encontró que las lesiones de rodilla normalmente representan el 25% de todas las lesiones por correr. Otras regiones del cuerpo frecuentemente lesionadas son los pies (entre el 2 y el 22% de las lesiones), los tobillos (entre 9 y 20%), inferior de la pierna entre (2 y 30%), tibia (6 a 31%), muslo (3 al 18%), de nuevo (3 a 11%) y la cadera / pelvis / ingle entre (2 y 11%). En general, la mayoría (es decir, 70-80%) de las lesiones por correr se encuentra desde la rodilla hacia abajo (van Mechelen, 1992).

En cuanto a la naturaleza de la lesión, el 50-70% de las lesiones por correr son de naturaleza musculoesquelética y se asocia con el uso excesivo (van Mechelen, 1992). Esto no es sorprendente teniendo en cuenta que un corredor golpea el suelo aproximadamente 1000 a 1500 veces por milla con fuerzas de 2 a 3 veces su peso corporal (Knutzen & Hart, 1996). La constante repetición de los mismos movimientos necesarios para correr, junto con factores relacionados con el corredor y su entorno, son contribuyentes obvias a la etiología de las lesiones por correr.

Las lesiones relacionadas al running representaron el 12,3% de todos los casos de lesiones que se presentaron en una Clínica de Medicina del Deporte en Melbourne, Australia durante un período de doce meses (Baquie y Brukner, 1995). Matheson et al. (1989) también concluyeron que las lesiones por correr constituían la mayoría de las lesiones relacionadas con el deporte en los jóvenes (31,5%) y personas mayores (40,5%).

Una Clinica de Medicina Podológica Deportiva informó que el 32% de las lesiones relacionadas con el deporte ha sido el resultado de correr (Agosta, 1994). De todos los deportes cubiertos, los corredores contribuyeron con el 26% de los dolores relacionados a la articulación patelo-femoral.

Las lesiones por correr se asocian con costos significativos para el individuo y la sociedad. Por ejemplo, estas resultan en la reducción o el cese del entrenamiento en aproximadamente 30-90% de todos los casos. Entre el 20 y el 70% de las lesiones por correr conducen a la consulta médica y hasta un 5% se tradujo en la ausencia al trabajo. Además, es probable que el 20-70% de las lesiones vuelva a ocurrir (van Mechelen, 1992). Esto obviamente no es el resultado deseado para un corredor ya sea recreativo o competitivo y métodos de prevención de lesiones como los anteriormente mencionados deben ser revisados y tenidos en cuenta.

Las 10 lesiones más frecuentes del corredor

 


Cuando corremos exponemos al cuerpo a una enorme carga y estrés mecánico ya que correr es una actividad cíclica y de impacto. Estos impactos repetidos que reciben la musculatura y articulaciones de nuestras piernas pueden derivar en la aparición de algún tipo de lesión. Si además hablamos de una técnica de carrera errónea, este gesto se repetirá una y otra vez hasta 8000 veces en una hora de rodaje.

Para evitar las lesiones debemos realizar ejercicios de calentamiento y estiramientos previos a la carrera, y prestar atención al terreno, el calzado, las secuelas de lesiones anteriores y los propios límites de nuestro cuerpo. Aun así, siendo cuidadosos en todos estos aspectos, en ocasiones es imposible escapar a las lesiones.

Al ser el principal soporte e instrumento de carrera, las piernas serán las principales afectadas en las dolencias más frecuentes del corredor.

Con este artículo queremos darte a conocer las 10 lesiones más frecuentes del corredor, para que puedas identificarlas y saber cómo tratarlas.

1: TENDINITIS ROTULIANA

Las tendinopatías que los corredores sufren de manera más habitual son la del tendón de Aquiles (imposible continuar con la actividad) y la del tendón rotuliano. Esta última consiste en una inflamación de este tendón, que es una de las zonas más expuestas a sufrir de nuestras piernas ya que soporta mucho impacto debido a la articulación tipo bisagra de la rodilla. En esta lesión aparece dolor directamente sobre el tendón y en las articulaciones de anclaje, además de cierta dificultad en la movilidad. El dolor suele desaparecer con el calentamiento, pero en las fases agudas siempre está presente.

Las causas son diversas, como correr sobre superficies duras o usar zapatillas en mal estado; realizar un calentamiento inadecuado o no calentar; sobrecargas musculares; aumentar el volumen de entrenamiento sin la debida progresión o correr por terrenos con irregularidades y con acusado desnivel de forma abusiva.

Por ejemplo, simplemente con un correcto calentamiento para evitar las sobrecargas musculares y la aplicación de frío ante cualquier molestia tras acabar la actividad ayudaremos a prevenir esta lesión. En el caso que ya esté instaurada la lesión es necesario hacer un reposo de la actividad y recibir tratamiento fisioterapéutico de la musculatura periférica; realizar un fortalecimiento moderado y específicamente el fortalecimiento isométrico en extensión de rodilla. Incluso después de la recuperación pueden continuar ciertas molestias hasta los dos meses.

2: Síndrome de la cintilla iliotibial

Se trata del rozamiento continuo de la cintilla iliotibial sobre el epicóndilo lateral femoral en la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera. Provoca una inflamación de la zona y dolor. En ocasiones llega a provocar inmovilidad por el fuerte dolor. Lo reconocemos porque suele presentarse en forma de dolor o molestia en la cara externa de la rodilla.

La principal causa es una sobrecarga continuada del piramidal y glúteo mayor, acompañado de mucha tensión en el tensor de la fascia lata.

Para prevenir esta lesión es necesario realizar estiramientos del glúteo mayor, tensor de la fascia lata y piramidal (flexibilidad y descarga), además de seguir una pauta de fortalecimiento de isquiotibiales. Para más información pincha aquí.

3: Distensión o rotura fibrilar

La rotura fibrilar es otra de las más comunes lesiones deportivas. Se produce debido a un estiramiento muy forzado del músculo y consiste en la rotura parcial o total de una o varias microfibrillas o fibras musculares. Es frecuente en la realización de movimientos explosivos o cambios de ritmo. En primera instancia se produce una elongación o tirón muscular provocado por un alargamiento brusco del músculo y superando sus límites fisiológicos. La falta de calentamiento o un calentamiento inadecuado, la existencia de una lesión previa, sobrecarga de entrenamiento, golpes bruscos, fatiga excesiva y descompensaciones musculares pueden dar lugar a este tipo de lesión.

En función de la gravedad de la lesión la clasificamos en tres niveles y la más frecuente en los corredores es la rotura de fibras de la musculatura isquiotibial.

El corredor siente un dolor fuerte y repentino en el lugar donde se ha producido la rotura. Aparece inflamación y en algunos casos hematoma. Se puede apreciar a través de la palpación un pequeño escalón sobre el propio músculo afectado.

Por tanto, una vez más, la realización de un buen calentamiento y mantener un buen estado de hidratación será básico para prevenir esta lesión.

Para recuperar roturas leves es necesario aplicar frío durante las primeras 48 horas. No debemos inmovilizar y lo ideal es comenzar con el tratamiento de fisioterapia/osteopatía lo antes posible. Generalmente, comenzaremos a practicar una actividad física moderara tras un breve periodo de reposo de una semana. Para roturas más graves conviene aplicar frío 48 horas y además un reposo de dos semanas como mínimo, aplicando masajes a partir de la primera semana y tratamiento de fisioterapia y osteopatía para acelerar la curación.

4: Fascitis plantar

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia que se encuentra en la planta del pie. Es un tejido fibroso y tenso que recubre los músculos, se inserta en el calcáneo (talón) y se despliega hacia los dedos. Su función es amortiguar los impactos durante la pisada (caminando o corriendo) y estabilizar en su intersección con el calcáneo. La función de este tejido fibroso es amortiguar el impacto de la pisada y estabilizar el talón.

Esta lesión da lugar a un dolor en la base del talón (calcáneo) o en la misma planta del pie que se incrementa al final del ejercicio o que puede aparecer también en  los primeros pasos de la mañana. Dolor a la palpación, al caminar de puntillas o de talones, es frecuente también.

Como causas más comunes podríamos destacar: una pisada hiperpronadora,  debilidad de la musculatura plantar (tríceps sural), pies cavos y la falta de flexibilidad. Los síntomas de esta lesión pueden remitir con un tratamiento a base de masajes, estiramientos y fortalecimiento de los músculos plantares.

Para prevenir esta lesión es muy importante una correcta elección del calzado. Además, es conveniente realizar estiramientos o masajes de descarga de la fascia plantar y mantener una buena flexibilidad de la musculatura que rodea el tobillo.

En caso de padecer esta lesión se debe aplicar hielo 3 veces al día y después de la práctica deportiva. El fisioterapeuta en estos casos aplica un vendaje funcional en la fase aguda y realiza masajes podales y estiramientos pasivos. Es primordial un fortalecimiento de la musculatura plantar y periférica.

5: Periostitis tibial

Hablamos de la inflamación del periostio o membrana que recubre la tibia, debido a una fuerte tensión. Puede convertirse en una fractura de estrés si no se trata de forma precoz.

El síntoma más común es dolor en la cara interna de la tibia en su tercio inferior (más frecuente) al presionarla.

Suele estar producida por llevar un calzado no adecuado, una incorrecta progresión de las cargas de entrenamiento, correr con mala técnica de carrera, hiperpronación del pie y el abuso de correr por superficies demasiado duras.

Para prevenirla es vital mantener la musculatura adyacente bien flexible y descargada (tibiales, tríceps sural, peroneos, etc). Es recomendable aplicar hielo tras los entrenamientos y, en caso de que la lesión persista, realizar un estudio podológico por si fuera necesario la colocación de plantillas específicas en las zapatillas.

Para una buena recuperación es imprescindible un plan de entrenamiento específico realizado por el fisioterapeuta, además del reposo y el tratamiento de frío. Dependiendo del grado de lesión, la recuperación puede durar entre 2 semanas a meses, resultando muy técnicas como la punción seca para aliviar tensiones y relajar la musculatura. Para más información pincha aquí.

6: Fractura de estrés

Los impactos repetitivos de la carrera o las excesivas contracciones musculares de forma continuada pueden producir microrroturas óseas. En los corredores, los huesos más afectados son los metatarsos y la cara interna de la tibia.

Aparece un dolor progresivo durante la carrera, y en aumento si se continúa el ejercicio. En ocasiones llega a ser incapacitante para la realización del ejercicio. Generalmente están causadas por un incremento de la carga de entrenamiento sin una progresión adecuada. Realizar demasiadas competiciones seguidas, correr por superficies duras o llevar un calzado inadecuado son otras de las causas para una fractura de estrés.

Es muy importante no incrementar el volumen de entrenamiento más de un 15% cada medio mes y alternar los entrenamientos en superficies blandas. Ayuda también el  mantener una dieta sana y equilibrada y usar unas zapatillas adaptadas a tu tipo de pisada y peso.

En caso de sufrir una fractura de estrés es imprescindible el reposo total entre 10 – 40 días, llevar un control radiológico y realizar un plan de fortalecimiento de la musculatura periférica y terapia.

7: Esguinces

Consiste en la distensión, rotura parcial o total de los ligamentos de una articulación. El más común en corredores es el esguince de tobillo, que afecta, sobre todo, al ligamento lateral externo, existiendo tres grados según la gravedad del esguince. Se produce por un movimiento forzado, con puesta en carga, con flexión plantar e inversión.

Esta torcedura provoca un dolor intenso. Pueden aparecen edemas y hematomas leves.

Para prevenirlos debemos de evitar superficies con terrenos con superficies muy irregulares e incorporar a nuestros entrenamientos ejercicios de propiocepción que mejoren el apoyo del pie.

En caso de esguince, es muy recomendable acudir al fisioterapeuta/osteópata, que eliminará los bloqueos articulares y es probable que realice un vendaje funcional. Además, las primeras 48 horas aplicaremos frío y elevaremos el miembro, haremos reposo y compresión. Puedes ver el tratamiento completo del esguince aquí

8: Bursitis

Las bolsas sinoviales situadas entre el tendón y los huesos son las encargadas de evitar la fricción entre ambos. Si realizamos un esfuerzo prolongado existe un intenso roce entre el tendón y los huesos, pudiendo llegar a inflamarse la bolsa sinovial derivando en bursitis.

Aparece dolor, hinchazón, calor localizado en la articulación y sensibilidad articular.

Suele ocurrir si corremos por superficies irregulares y con desnivel, lo que implica una mayor tensión de los tendones. Por eso, lo ideal es alternar superficies de terreno  para no cargar siempre los tendones en el mismo ángulo.

Debemos evitar correr durante largos periodos de tiempo y aplicar frío localizado si apareciesen las molestias.

En caso de tener una bursitis es recomendable el reposo total. Si hubiera una acumulación de líquido se podría realizar una punción (lo hace el médico). Además hay que realizar ejercicios de fortalecimiento de forma excéntrica.

9: Sobrecarga piramidal

Se produce principalmente por un acortamiento o una contractura del músculo piramidal. La parte del cuerpo donde se encuentra el músculo piramidal es una zona muy requerida en el gesto de la zancada amplia. Las tensiones del final de la columna se transmiten hacia las piernas a través de la cadera y la pelvis, y es aquí donde tiene protagonismo el piramidal. Estando de pie este músculo rota la cadera hacia afuera y separa el muslo del centro del cuerpo, por lo que una excesiva tensión de la columna puede sobrecargar su base, el hueso sacro. Este hueso debe acompasar convenientemente con los otros dos huesos de la pelvis (un ilíaco a cada lado), de lo contrario, en cada zancada se bloquea la articulación sacroilíaca. El bloqueo tensa en exceso el músculo que nace de cada uno de sus laterales y se dirige a la cadera, que no es otro que el músculo piramidal.

Existen diversas causas que pueden originarlo, siendo las más frecuentes la sobrecarga (o errores del entrenamiento), insuficiencias biomecánicas y traumatismos. La que más suele afectar a los corredores es la sobrecarga. Aunque el hecho de correr sobre superficies duras o irregulares y no tener una buena técnica de carrera favorece la aparición de esta lesión. Asimismo, el llevar una vida sedentaria y permanecer sentado durante largos periodos de tiempo, o el realizar actividades deportivas solamente el fin de semana (con un inadecuado ejercicio de calentamiento y estiramiento y con sobrecarga de ejercicio durante la actividad) provocaran que padezcamos esta patología.

Los síntomas que presenta son tensión y acortamiento de la musculatura piramidal y periférica y, a veces, dolor tipo nervioso semejante a una ciática.

Para prevenir esta lesión debemos mejorar la higiene postural en las tareas cotidianas, estirando la zona y mejorando la técnica de carrera.

Es vital en la recuperación una reeducación postural y tratamiento fisioterapéutico. Además será necesario que el fisioterapeuta/osteópata desbloquee la articulación sacroilíaca en caso que estuviese bloqueada y revise toda la cadena muscular y articular.

10: Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es uno de los mayores problemas que sufre la mujer corredora, y es la pérdida o incapacidad de retener la orina. La incontinencia que se produce al correr o al realizar ejercicio puede ser categorizada como la de esfuerzo, y se desencadena por movimientos físicos que aumentan la presión sobre la vejiga y provocan un escape de orina en la persona que está corriendo. La causa más importante de la incontinencia de esfuerzo es la debilidad de la musculatura que rodea la vejiga y la pelvis (asociada por ejemplo a un parto o los impactos que produce la carrera). Cuando estos músculos están debilitados permiten que la orina salga del cuerpo mientras este se encuentra en movimiento, como al correr. Otros factores como son la obesidad, la diabetes, el uso de ciertos medicamentos y las infecciones del tracto urinario también contribuyen a tener pérdidas de orina.

Para prevenir este problema existe la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, la cual fortalece y manteniene el tono de la musculatura del suelo pélvico, así como los ejercicios de Kegel y la potenciación de la musculatura vecina al periné. Realizar estiramientos y ejercicios flexibilizadores de la columna lumbar ayuda también a evitar la aparición de pérdidas de orina.

En el caso de sufrir de incontinencia urinaria, es necesario trabajar el suelo pélvico en consulta con un fisioterapeuta/osteópata. Nos enseñará este tipo de ejercicios y complementará la terapia y el aprendizaje con técnicas de electroestimulación y el uso del biofeedback