martes, 31 de octubre de 2017
Cómo dejar de estar cansado y cambiar la energía
Cómo dejar de estar cansado y cambiar la energía
Las soluciones para dejar de estar cansado y aumentar la energía están al alcance de mano de cualquiera, solo es necesario seguir algunos consejos y nuestro ánimo cambiará seguramente, aumentando la energía del organismo.
¿Quién en algún momento no se sintió fatigado, especialmente cuando hace mucho calor y hay una humedad que hace salir los sapit... Ver más
— con Xime Haro, Doris Nantu, Alexita Arias yJunior Alberto Meregildo Rodriguez.Las soluciones para dejar de estar cansado y aumentar la energía están al alcance de mano de cualquiera, solo es necesario seguir algunos consejos y nuestro ánimo cambiará seguramente, aumentando la energía del organismo.
¿Quién en algún momento no se sintió fatigado, especialmente cuando hace mucho calor y hay una humedad que hace salir los sapit... Ver más
Trastornos de la personalidad
Trastornos de la personalidad
Los trastornos de la personalidad son un grupo de afecciones mentales en las cuales una persona tiene un patrón prolongado de comportamientos, emociones y pensamientos que es muy diferente a las expectativas de su cultura. Estos comportamientos interfieren con la capacidad de la persona para desempeñarse en las relaciones interpersonales, el trabajo y otros contextos.
Causas
Las causas de los trastornos de personalidad se desconocen. Se cree que factores genéticos y ambientales están relacionados con su desarrollo.
Los profesionales en salud mental clasifican estos trastornos en los siguientes tipos:
Trastorno de la personalidad antisocial
Trastorno de la personalidad por evitación
Trastorno límite de la personalidad
Trastorno de la personalidad dependiente
Trastorno histriónico de la personalidad
Trastorno narcisista de la personalidad
Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva
Trastorno de la personalidad paranoica
Trastorno esquizoide de la personalidad
Trastorno de la personalidad esquizotípica
Síntomas
Los síntomas varían ampliamente dependiendo del tipo de trastorno de la personalidad.
En general, los trastornos de la personalidad involucran sentimientos, pensamientos y comportamientos que no se adaptan a un amplio rango de escenarios.
Estos patrones generalmente comienzan en la adolescencia y pueden llevar a problemas en situaciones laborales y sociales.
La gravedad de estas afecciones varía de leve a severa.
Pruebas y exámenes
Los trastornos de personalidad se diagnostican sobre la base de una evaluación psicológica. El proveedor de atención médica valorará los antecedentes y la gravedad de los síntomas de la persona.
Tratamiento
Al principio, las personas con estos trastornos usualmente no buscan tratamiento por su cuenta. Esto es porque sienten que el trastorno es parte de ellos. Tienden a buscar ayuda una vez que su comportamiento ha causado problemas graves en sus relaciones personales o en sus trabajos. También pueden buscar ayuda cuando están luchando con otro problema psiquiátrico, como un trastorno del estado anímico o drogadicción.
Aunque lleva tiempo tratar los trastornos de personalidad, ciertas formas de psicoterapia pueden servir. En algunos casos, los medicamentos son un complemento útil.
Expectativas (pronóstico)
El pronóstico varía. Algunos trastornos de la personalidad mejoran enormemente durante la madurez sin ningún tratamiento, mientras que otros sólo mejoran lentamente incluso con tratamiento.
Posibles complicaciones
Las complicaciones pueden incluir:
Problemas con las relaciones interpersonales
Problemas en el trabajo o la escuela
Otros trastornos de salud mental
Cuándo contactar a un profesional médico
Acuda a su proveedor de atención médica o profesional en salud mental si usted o alguien que conoce tiene síntomas de un trastorno de la personalidad.
Los trastornos de la personalidad son un grupo de afecciones mentales en las cuales una persona tiene un patrón prolongado de comportamientos, emociones y pensamientos que es muy diferente a las expectativas de su cultura. Estos comportamientos interfieren con la capacidad de la persona para desempeñarse en las relaciones interpersonales, el trabajo y otros contextos.
Causas
Las causas de los trastornos de personalidad se desconocen. Se cree que factores genéticos y ambientales están relacionados con su desarrollo.
Los profesionales en salud mental clasifican estos trastornos en los siguientes tipos:
Trastorno de la personalidad antisocial
Trastorno de la personalidad por evitación
Trastorno límite de la personalidad
Trastorno de la personalidad dependiente
Trastorno histriónico de la personalidad
Trastorno narcisista de la personalidad
Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva
Trastorno de la personalidad paranoica
Trastorno esquizoide de la personalidad
Trastorno de la personalidad esquizotípica
Síntomas
Los síntomas varían ampliamente dependiendo del tipo de trastorno de la personalidad.
En general, los trastornos de la personalidad involucran sentimientos, pensamientos y comportamientos que no se adaptan a un amplio rango de escenarios.
Estos patrones generalmente comienzan en la adolescencia y pueden llevar a problemas en situaciones laborales y sociales.
La gravedad de estas afecciones varía de leve a severa.
Pruebas y exámenes
Los trastornos de personalidad se diagnostican sobre la base de una evaluación psicológica. El proveedor de atención médica valorará los antecedentes y la gravedad de los síntomas de la persona.
Tratamiento
Al principio, las personas con estos trastornos usualmente no buscan tratamiento por su cuenta. Esto es porque sienten que el trastorno es parte de ellos. Tienden a buscar ayuda una vez que su comportamiento ha causado problemas graves en sus relaciones personales o en sus trabajos. También pueden buscar ayuda cuando están luchando con otro problema psiquiátrico, como un trastorno del estado anímico o drogadicción.
Aunque lleva tiempo tratar los trastornos de personalidad, ciertas formas de psicoterapia pueden servir. En algunos casos, los medicamentos son un complemento útil.
Expectativas (pronóstico)
El pronóstico varía. Algunos trastornos de la personalidad mejoran enormemente durante la madurez sin ningún tratamiento, mientras que otros sólo mejoran lentamente incluso con tratamiento.
Posibles complicaciones
Las complicaciones pueden incluir:
Problemas con las relaciones interpersonales
Problemas en el trabajo o la escuela
Otros trastornos de salud mental
Cuándo contactar a un profesional médico
Acuda a su proveedor de atención médica o profesional en salud mental si usted o alguien que conoce tiene síntomas de un trastorno de la personalidad.
Aprende a respirar
Aprende a respirar
Se trata de un proceso casi automático que nos garantiza el suministro de oxígeno, pero… ¿respiramos correctamente? Aprender una buena rutina de respiración nos ayudará a mejorar nuestra salud.
Respirar, un proceso vital
Respirar es la primera experiencia que vivimos todos los seres humanos al nacer. Es el primer proceso fisiológico que realizamos de manera independiente, una vez separados del cordón umbilical materno. A partir de ese momento se convierte en una actividad imprescindible para la vida, que consiste en absorber el aire por los pulmones, para tomar parte de las sustancias nutrientes que lo componen, y expeler ese aire modificado.
Nuestro cuerpo está programado automáticamente para esta acción, garantizando un suministro continuo de oxígeno, que resulta fundamental para la obtención de la energía que requiere el organismo en nuestro día a día. Asimismo, la respiración interviene en el desarrollo de todos los procesos fisiológicos: asegura la actividad cerebral, así como el funcionamiento del sistema nervioso, las glándulas, los músculos y los órganos.
Respirar es, por tanto, mucho más que llenar de aire los pulmones. Es sinónimo de hálito, soplo y vida. Aunque debido a su carácter mecánico la mayor parte del tiempo no somos conscientes de su importancia, la respiración es para muchas culturas orientales uno de los métodos fundamentales de control de energía dentro de las artes curativas y la medicina tradicional. Además, no debemos olvidar que bajo circunstancias extremas las personas pueden sobrevivir sin comer o sin beber agua, pero no sin falta de oxígeno.
¿Qué nos impide respirar bien?
Pero respirar únicamente no basta, es indispensable hacerlo correctamente. Por ello, antes de aprender una buena rutina de respiración, hay que saber identificar los factores que impiden que respiremos de forma adecuada. Aquí resumimos los más habituales:
Las situaciones de estrés o tensión provocan una respiración agitada y poco profunda, que impide que absorbamos el oxígeno que nuestro cuerpo necesita.
Una mala postura, como inclinar el cuerpo demasiado hacia delante o mantenerlo recto pero muy rígido, reduce la capacidad pulmonar y hace que nos fatiguemos.
El consumo de ciertas sustancias como medicamentos, alcohol o café puede producir alteraciones respiratorias.
Los desórdenes médicos (afecciones respiratorias, asma, alergias, sinusitis, congestión nasal, etcétera) repercuten, obviamente, en la forma en que respiramos.
Determinados hábitos alimenticios, como comer de manera muy rápida o hacerlo de manera copiosa, pueden alterar nuestra respiración.
La contaminación, la presencia de humos o los espacios mal ventilados son también un factor de riesgo, ya que en estos ambientes nuestro organismo inhala una menor cantidad de oxígeno como mecanismo de defensa.
El tabaco es la principal causa de mala respiración y enfermedades pulmonares.
Beneficios de respirar correctamente
Una buena rutina de respiraciones implica respirar de forma suave, profunda, rítmica, fluida y placentera; nunca deberá forzarse. Si convertimos esta pauta en nuestra manera natural de hacerlo, obtendremos los siguientes beneficios para nuestra salud:
Reducción del esfuerzo del corazón y la tensión arterial, mejora de la circulación sanguínea y disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiacas.
Incremento del número de glóbulos rojos, generando mayor oxigenación y cantidad de sangre, que ayuda a eliminar más fácilmente las toxinas de nuestro cuerpo.
Aumento de la capacidad del organismo de asimilar y digerir los alimentos, mejora del tránsito gastrointestinal y un óptimo funcionamiento de los órganos abdominales debido a los movimientos masajeantes del diafragma durante la respiración.
Mayor rejuvenecimiento de las glándulas y de la piel.
Mejora del funcionamiento del sistema nervioso parasimpático: los latidos se reducen y los músculos se relajan. Todo ello se traduce en una buena actividad cerebral y mental, que repercute en nuestro estado de ánimo.
Mejora de la elasticidad de los pulmones, que se vigorizan y se fortalecen, aumentando su capacidad potencial y resistencia ante el esfuerzo.
El adecuado suministro de oxígeno ayuda a quemar más fácilmente las grasas, y proporciona un correcto nivel de alimento a los tejidos y glándulas.
Problemas derivados de una mala respiración
Sin darnos cuenta, a veces adquirimos malos hábitos a la hora de respirar y después nos percatamos de sus negativos efectos en nuestra calidad de vida. Aprender a identificarlos es el primer paso. Para ello, aquí te resumimos los más frecuentes:
Disminución de la capacidad pulmonar y torácica, reducción de la circulación sanguínea, pérdida de calor corporal y sobresfuerzo del corazón para enviar oxígeno.
Resequedad en la boca, falta de oxigenación y acumulación de toxinas.
Digestión pesada e irregular por problemas a la hora de hacer el metabolismo.
Reducción de la regeneración de células y glándulas: envejecimiento prematuro.
Deterioro del estado del sistema nervioso e inmunológico.
Sensación de cansancio, fatiga, ansiedad, ahogo y malestar general. El cerebro es el órgano que consume más oxígeno, por ello una mala respiración puede ocasionar dolor de cabeza, somnolencia, aparición de pensamientos negativos o depresión.
Fases de la respiración
Para aprender a respirar adecuadamente, antes que nada, debemos tomar consciencia de que respiramos y analizar cómo lo estamos haciendo. Una respiración correcta es una respiración completa, en la que interviene todo el sistema respiratorio y los pulmones se llenan de aire. Debemos inspirar por la nariz, ya que purifica el aire y regula su temperatura. Asimismo, procuraremos depositar el aire en el abdomen para que el diafragma actúe de soporte antes de expulsarlo. Una respiración completa se desarrollaría, por tanto, en los siguientes pasos:
Inspiración: el aire entra lentamente en los pulmones hasta alcanzar su máximo.
Retención: el aire se mantiene unos segundos para que las células se oxigenen
Espiración: se expele lentamente el aire inspirado, que lleva consigo el dióxido de carbono y el resto de partículas de deshecho liberadas por las células y la sangre.
Descanso: los músculos y el aparato respiratorio quedan relajados durante unos segundos, antes de volver a iniciar el siguiente ciclo respiratorio.
Al inspirar, llenamos de aire el bajo abdomen, luego el medio abdomen y, por último, el pecho. El procedimiento al espirar es el inverso. Cuando se respira de manera adecuada el vientre se expande hacia afuera, sin forzar, durante la fase de inspiración y vuelve hacia adentro, de manera natural, durante la fase de espiración. El pecho y los hombros deben permanecer inmóviles durante todo el proceso. Solamente las costillas se expanden durante la inhalación, y se contraen durante la exhalación.
Los distintos ritmos en los que pueden ejecutarse estas fases dependerán del efecto que queramos conseguir. Un ritmo normal tonificante, según la pauta yogui, consistiría en 8 segundos de inspiración, 4 de retención, 8 de espiración y 4 de descanso. Al comienzo de la práctica de la “respiración consciente” estos tiempos pueden resultar difíciles. Por eso, resulta conveniente empezar por ritmos de 6:3:6:3. Siguiendo la misma pauta de la respiración rítmica consciente, las fases de inspiración y espiración deben durar lo mismo, mientras que las de retención y descanso serán la mitad que las anteriores. Una fórmula adecuada para la relajación sería 2:1:2:1.
Se trata de un proceso casi automático que nos garantiza el suministro de oxígeno, pero… ¿respiramos correctamente? Aprender una buena rutina de respiración nos ayudará a mejorar nuestra salud.
Respirar, un proceso vital
Respirar es la primera experiencia que vivimos todos los seres humanos al nacer. Es el primer proceso fisiológico que realizamos de manera independiente, una vez separados del cordón umbilical materno. A partir de ese momento se convierte en una actividad imprescindible para la vida, que consiste en absorber el aire por los pulmones, para tomar parte de las sustancias nutrientes que lo componen, y expeler ese aire modificado.
Nuestro cuerpo está programado automáticamente para esta acción, garantizando un suministro continuo de oxígeno, que resulta fundamental para la obtención de la energía que requiere el organismo en nuestro día a día. Asimismo, la respiración interviene en el desarrollo de todos los procesos fisiológicos: asegura la actividad cerebral, así como el funcionamiento del sistema nervioso, las glándulas, los músculos y los órganos.
Respirar es, por tanto, mucho más que llenar de aire los pulmones. Es sinónimo de hálito, soplo y vida. Aunque debido a su carácter mecánico la mayor parte del tiempo no somos conscientes de su importancia, la respiración es para muchas culturas orientales uno de los métodos fundamentales de control de energía dentro de las artes curativas y la medicina tradicional. Además, no debemos olvidar que bajo circunstancias extremas las personas pueden sobrevivir sin comer o sin beber agua, pero no sin falta de oxígeno.
¿Qué nos impide respirar bien?
Pero respirar únicamente no basta, es indispensable hacerlo correctamente. Por ello, antes de aprender una buena rutina de respiración, hay que saber identificar los factores que impiden que respiremos de forma adecuada. Aquí resumimos los más habituales:
Las situaciones de estrés o tensión provocan una respiración agitada y poco profunda, que impide que absorbamos el oxígeno que nuestro cuerpo necesita.
Una mala postura, como inclinar el cuerpo demasiado hacia delante o mantenerlo recto pero muy rígido, reduce la capacidad pulmonar y hace que nos fatiguemos.
El consumo de ciertas sustancias como medicamentos, alcohol o café puede producir alteraciones respiratorias.
Los desórdenes médicos (afecciones respiratorias, asma, alergias, sinusitis, congestión nasal, etcétera) repercuten, obviamente, en la forma en que respiramos.
Determinados hábitos alimenticios, como comer de manera muy rápida o hacerlo de manera copiosa, pueden alterar nuestra respiración.
La contaminación, la presencia de humos o los espacios mal ventilados son también un factor de riesgo, ya que en estos ambientes nuestro organismo inhala una menor cantidad de oxígeno como mecanismo de defensa.
El tabaco es la principal causa de mala respiración y enfermedades pulmonares.
Beneficios de respirar correctamente
Una buena rutina de respiraciones implica respirar de forma suave, profunda, rítmica, fluida y placentera; nunca deberá forzarse. Si convertimos esta pauta en nuestra manera natural de hacerlo, obtendremos los siguientes beneficios para nuestra salud:
Reducción del esfuerzo del corazón y la tensión arterial, mejora de la circulación sanguínea y disminución del riesgo de padecer enfermedades cardiacas.
Incremento del número de glóbulos rojos, generando mayor oxigenación y cantidad de sangre, que ayuda a eliminar más fácilmente las toxinas de nuestro cuerpo.
Aumento de la capacidad del organismo de asimilar y digerir los alimentos, mejora del tránsito gastrointestinal y un óptimo funcionamiento de los órganos abdominales debido a los movimientos masajeantes del diafragma durante la respiración.
Mayor rejuvenecimiento de las glándulas y de la piel.
Mejora del funcionamiento del sistema nervioso parasimpático: los latidos se reducen y los músculos se relajan. Todo ello se traduce en una buena actividad cerebral y mental, que repercute en nuestro estado de ánimo.
Mejora de la elasticidad de los pulmones, que se vigorizan y se fortalecen, aumentando su capacidad potencial y resistencia ante el esfuerzo.
El adecuado suministro de oxígeno ayuda a quemar más fácilmente las grasas, y proporciona un correcto nivel de alimento a los tejidos y glándulas.
Problemas derivados de una mala respiración
Sin darnos cuenta, a veces adquirimos malos hábitos a la hora de respirar y después nos percatamos de sus negativos efectos en nuestra calidad de vida. Aprender a identificarlos es el primer paso. Para ello, aquí te resumimos los más frecuentes:
Disminución de la capacidad pulmonar y torácica, reducción de la circulación sanguínea, pérdida de calor corporal y sobresfuerzo del corazón para enviar oxígeno.
Resequedad en la boca, falta de oxigenación y acumulación de toxinas.
Digestión pesada e irregular por problemas a la hora de hacer el metabolismo.
Reducción de la regeneración de células y glándulas: envejecimiento prematuro.
Deterioro del estado del sistema nervioso e inmunológico.
Sensación de cansancio, fatiga, ansiedad, ahogo y malestar general. El cerebro es el órgano que consume más oxígeno, por ello una mala respiración puede ocasionar dolor de cabeza, somnolencia, aparición de pensamientos negativos o depresión.
Fases de la respiración
Para aprender a respirar adecuadamente, antes que nada, debemos tomar consciencia de que respiramos y analizar cómo lo estamos haciendo. Una respiración correcta es una respiración completa, en la que interviene todo el sistema respiratorio y los pulmones se llenan de aire. Debemos inspirar por la nariz, ya que purifica el aire y regula su temperatura. Asimismo, procuraremos depositar el aire en el abdomen para que el diafragma actúe de soporte antes de expulsarlo. Una respiración completa se desarrollaría, por tanto, en los siguientes pasos:
Inspiración: el aire entra lentamente en los pulmones hasta alcanzar su máximo.
Retención: el aire se mantiene unos segundos para que las células se oxigenen
Espiración: se expele lentamente el aire inspirado, que lleva consigo el dióxido de carbono y el resto de partículas de deshecho liberadas por las células y la sangre.
Descanso: los músculos y el aparato respiratorio quedan relajados durante unos segundos, antes de volver a iniciar el siguiente ciclo respiratorio.
Al inspirar, llenamos de aire el bajo abdomen, luego el medio abdomen y, por último, el pecho. El procedimiento al espirar es el inverso. Cuando se respira de manera adecuada el vientre se expande hacia afuera, sin forzar, durante la fase de inspiración y vuelve hacia adentro, de manera natural, durante la fase de espiración. El pecho y los hombros deben permanecer inmóviles durante todo el proceso. Solamente las costillas se expanden durante la inhalación, y se contraen durante la exhalación.
Los distintos ritmos en los que pueden ejecutarse estas fases dependerán del efecto que queramos conseguir. Un ritmo normal tonificante, según la pauta yogui, consistiría en 8 segundos de inspiración, 4 de retención, 8 de espiración y 4 de descanso. Al comienzo de la práctica de la “respiración consciente” estos tiempos pueden resultar difíciles. Por eso, resulta conveniente empezar por ritmos de 6:3:6:3. Siguiendo la misma pauta de la respiración rítmica consciente, las fases de inspiración y espiración deben durar lo mismo, mientras que las de retención y descanso serán la mitad que las anteriores. Una fórmula adecuada para la relajación sería 2:1:2:1.
Efectos del Cigarro
Qué daños causa el cigarrillo en las mujeres
Fumar no sólo incrementa las dificultades de concepción sino que, una vez consumado el embarazo, incrementa los riesgos de aborto y de enfermedades o malformaciones del niño.
A pesar de las reiteradas advertencias de los médicos, mucho adultos continúan fumando y hacen ojos ciegos a los graves daños que provoca el tabaco en su salud. En el caso de las mujeres, las consecuencias de su consumo pueden llegar a ser devastadoras.
"A pesar de las restricciones que se han aplicado en los últimos años para limitar el consumo de tabaco, y de todas las advertencias y esfuerzos puestos para evitar este flagelo, un porcentaje importante de personas siguen fumando. La razón es bastante simple: se trata de una droga altamente adictiva, relativamente barata, y socialmente aceptada. A esto se suma el hecho de que la desintoxicación no es sencilla, ya que el hábito se relaciona con actividades cotidianas (después de las comidas, junto con un café, en reuniones, etc)", explicó el Dr. Fernando Beltramone (MP: 22.205 - ME: 9.064), especialista en ginecología y obstetricia, en medicina reproductiva y en cirugía videoasistida.
El experto consultado sostuvo que, en la actualidad, 5 millones de muertes al año son debidas directamente al tabaco, y éste es responsable de 1 de cada 10 muertes en adultos. Según datos de 2013, proporcionados por la Organización Mundial de la Salud, se estima que en Estados Unidos el 10,3% de las mujeres fuma en el tercer trimestre del embarazo.
"No es necesario detallar las patologías que origina el consumo de cigarrillo, las cuales son ampliamente conocidas (cáncer de pulmón y vejiga, problemas cardiovasculares, enfisema, etc). Sobre esto se ha hablado mucho. Pero sí es importante conocer que el cigarrillo tiene otras implicancias que van más allá de las afecciones más conocidas, y una de ellas es su efecto sobre la fertilidad. Distintos estudios han demostrado claramente que la mujer que fuma tiene menor chance de lograr un embarazo que la que no lo hace. Esto está probado unánimemente en todos los artículos publicados hasta la fecha", indicó Beltramone.
"La prevalencia de infertilidad es mayor en las mujeres fumadoras, y el tiempo para lograr embarazo también lo es. En otras palabras, se incrementan tanto las dificultades para concebir como así también los tiempos para que el embarazo se produzca. Pero esto no es todo. Debemos saber también que existe un impacto en la fertilidad del fumador pasivo, es decir de aquella mujer que está en contacto indirecto con el cigarrillo", sostuvo el galeno y agregó que el impacto del fumador pasivo en la fertilidad es apenas menor que en el caso del activo; por lo que si cualquiera en la pareja fuma, condiciona la fertilidad de ambos. El efecto en la mujer es mayor cuanto más tiempo y mayor cantidad de cigarrillos fume a diario.
"Debemos saber que fumar causa también una pérdida acelerada de óvulos en los ovarios, y adelanta la llegada de la menopausia. Asimismo, incrementa las anomalías genéticas en los óvulos disponibles. Además de disminuir objetivamente la fertilidad, disminuye la chance de embarazo durante los tratamientos: en el caso de la fertilización in vitro, las fumadoras tienen entre 30 y 50% menos chances de embarazarse que las que no fuman (de su misma edad), siendo necesaria mayor dosis de medicación para estimular sus ovarios", destacó.
Efectos sobre el embarazo:
"En el caso de las mujeres que, pese a fumar han logrado el embarazo, está científicamente demostrado que hay un aumento en la cantidad de pérdidas (aborto espontáneo) en las fumadoras, y aparentemente aumenta también el riesgo de embarazo fuera del útero (ectópico)", advirtió Beltramone.
Más tardíamente, el cigarrillo está asociado a bajo peso al nacer, a mayor riesgo de muerte perinatal y a complicaciones neonatales; mayor riesgo de desprendimiento prematuro de la placenta (evento que causa sufrimiento fetal, y a menudo muerte fetal), significativamente más riesgo de parto prematuro, y mayor riesgo de malformaciones fetales, como el labio leporino y paladar hendido.
Por último, se ha observado mayor prevalencia del síndrome de muerte súbita del lactante (llamada muerte blanca o de cuna) en los bebés de pocos meses de edad, hijos de madres fumadoras.
"Los especialistas en fertilidad recomendamos hacer un esfuerzo para dejar el cigarrillo, no sólo para facilitar las posibilidades de concepción sino también para reducir los riesgos de enfermedades o malformaciones en el niño por venir", finalizó Beltramone.
Fumar no sólo incrementa las dificultades de concepción sino que, una vez consumado el embarazo, incrementa los riesgos de aborto y de enfermedades o malformaciones del niño.
A pesar de las reiteradas advertencias de los médicos, mucho adultos continúan fumando y hacen ojos ciegos a los graves daños que provoca el tabaco en su salud. En el caso de las mujeres, las consecuencias de su consumo pueden llegar a ser devastadoras.
"A pesar de las restricciones que se han aplicado en los últimos años para limitar el consumo de tabaco, y de todas las advertencias y esfuerzos puestos para evitar este flagelo, un porcentaje importante de personas siguen fumando. La razón es bastante simple: se trata de una droga altamente adictiva, relativamente barata, y socialmente aceptada. A esto se suma el hecho de que la desintoxicación no es sencilla, ya que el hábito se relaciona con actividades cotidianas (después de las comidas, junto con un café, en reuniones, etc)", explicó el Dr. Fernando Beltramone (MP: 22.205 - ME: 9.064), especialista en ginecología y obstetricia, en medicina reproductiva y en cirugía videoasistida.
El experto consultado sostuvo que, en la actualidad, 5 millones de muertes al año son debidas directamente al tabaco, y éste es responsable de 1 de cada 10 muertes en adultos. Según datos de 2013, proporcionados por la Organización Mundial de la Salud, se estima que en Estados Unidos el 10,3% de las mujeres fuma en el tercer trimestre del embarazo.
"No es necesario detallar las patologías que origina el consumo de cigarrillo, las cuales son ampliamente conocidas (cáncer de pulmón y vejiga, problemas cardiovasculares, enfisema, etc). Sobre esto se ha hablado mucho. Pero sí es importante conocer que el cigarrillo tiene otras implicancias que van más allá de las afecciones más conocidas, y una de ellas es su efecto sobre la fertilidad. Distintos estudios han demostrado claramente que la mujer que fuma tiene menor chance de lograr un embarazo que la que no lo hace. Esto está probado unánimemente en todos los artículos publicados hasta la fecha", indicó Beltramone.
"La prevalencia de infertilidad es mayor en las mujeres fumadoras, y el tiempo para lograr embarazo también lo es. En otras palabras, se incrementan tanto las dificultades para concebir como así también los tiempos para que el embarazo se produzca. Pero esto no es todo. Debemos saber también que existe un impacto en la fertilidad del fumador pasivo, es decir de aquella mujer que está en contacto indirecto con el cigarrillo", sostuvo el galeno y agregó que el impacto del fumador pasivo en la fertilidad es apenas menor que en el caso del activo; por lo que si cualquiera en la pareja fuma, condiciona la fertilidad de ambos. El efecto en la mujer es mayor cuanto más tiempo y mayor cantidad de cigarrillos fume a diario.
"Debemos saber que fumar causa también una pérdida acelerada de óvulos en los ovarios, y adelanta la llegada de la menopausia. Asimismo, incrementa las anomalías genéticas en los óvulos disponibles. Además de disminuir objetivamente la fertilidad, disminuye la chance de embarazo durante los tratamientos: en el caso de la fertilización in vitro, las fumadoras tienen entre 30 y 50% menos chances de embarazarse que las que no fuman (de su misma edad), siendo necesaria mayor dosis de medicación para estimular sus ovarios", destacó.
Efectos sobre el embarazo:
"En el caso de las mujeres que, pese a fumar han logrado el embarazo, está científicamente demostrado que hay un aumento en la cantidad de pérdidas (aborto espontáneo) en las fumadoras, y aparentemente aumenta también el riesgo de embarazo fuera del útero (ectópico)", advirtió Beltramone.
Más tardíamente, el cigarrillo está asociado a bajo peso al nacer, a mayor riesgo de muerte perinatal y a complicaciones neonatales; mayor riesgo de desprendimiento prematuro de la placenta (evento que causa sufrimiento fetal, y a menudo muerte fetal), significativamente más riesgo de parto prematuro, y mayor riesgo de malformaciones fetales, como el labio leporino y paladar hendido.
Por último, se ha observado mayor prevalencia del síndrome de muerte súbita del lactante (llamada muerte blanca o de cuna) en los bebés de pocos meses de edad, hijos de madres fumadoras.
"Los especialistas en fertilidad recomendamos hacer un esfuerzo para dejar el cigarrillo, no sólo para facilitar las posibilidades de concepción sino también para reducir los riesgos de enfermedades o malformaciones en el niño por venir", finalizó Beltramone.
Enfermedades comunes en primavera
Enfermedades comunes en primavera
La primavera es la época ideal para salir al aire libre y ponerse en forma, renovar el compromiso con un estilo de vida saludable, disfrutar de la vida con la pareja, familia y amigos, así como para salir a vacacionar por las buenas condiciones climáticas.
Sin embargo, pese a ser símbolo de salud y bienestar, cuando salimos de vacaciones podemos toparnos con algunas cuantas enfermedades o infecciones, las cuales pueden ir desde simples problemas digestivos, alergias y lesiones, hasta enfermedades crónico degenerativas.
Por ello, te decimos cuáles son los padecimientos más frecuentes:
1. Infecciones de la piel causadas por bacterias y hongos, por lavarse o bañarse en aguas contaminadas.
2. Faringitis o rinitis por alergias o polen, pastos, cortezas de árboles, y productos lácteos o con miel.
3. Asma bronquial o bronquitis alérgica aumentan por la abundancia de polen o polvo.
4. Infecciones gastrointestinales, como las disenterías por shigella, salmonella y escherichia, por alimentos contaminados o por no lavarse las manos.
5. Por el consumo de fruta contaminada, se pueden presentar casos de hepatitis viral.
6. Deshidratación e insolación en niños y personas mayores de 50 años.
7. Aumenta el riesgo de contraer el cólera o amebiasis por la ingesta de alimentos mal cocinados o descompuestos, procedentes del mar o de aguas dulces contaminadas con heces fecales.
8. Aumentan las parasitosis por artrópodos como garrapatas, piojos, pulgas, chinches, etc.
9. Diversas lesiones en articulaciones y/o en la piel por traumatismos, sobre exposición al sol, cortaduras y fracturas o esguinces.
Es necesario reforzar las medidas de higiene, tanto personales como al preparar o consumir alimentos. Además si se conoce algún tipo de alergia, evitar el contacto con el agente alergénico, así como seguir las normas generales de salud y protección civil para que disfrutes de tus vacaciones en primavera.
La primavera es la época ideal para salir al aire libre y ponerse en forma, renovar el compromiso con un estilo de vida saludable, disfrutar de la vida con la pareja, familia y amigos, así como para salir a vacacionar por las buenas condiciones climáticas.
Sin embargo, pese a ser símbolo de salud y bienestar, cuando salimos de vacaciones podemos toparnos con algunas cuantas enfermedades o infecciones, las cuales pueden ir desde simples problemas digestivos, alergias y lesiones, hasta enfermedades crónico degenerativas.
Por ello, te decimos cuáles son los padecimientos más frecuentes:
1. Infecciones de la piel causadas por bacterias y hongos, por lavarse o bañarse en aguas contaminadas.
2. Faringitis o rinitis por alergias o polen, pastos, cortezas de árboles, y productos lácteos o con miel.
3. Asma bronquial o bronquitis alérgica aumentan por la abundancia de polen o polvo.
4. Infecciones gastrointestinales, como las disenterías por shigella, salmonella y escherichia, por alimentos contaminados o por no lavarse las manos.
5. Por el consumo de fruta contaminada, se pueden presentar casos de hepatitis viral.
6. Deshidratación e insolación en niños y personas mayores de 50 años.
7. Aumenta el riesgo de contraer el cólera o amebiasis por la ingesta de alimentos mal cocinados o descompuestos, procedentes del mar o de aguas dulces contaminadas con heces fecales.
8. Aumentan las parasitosis por artrópodos como garrapatas, piojos, pulgas, chinches, etc.
9. Diversas lesiones en articulaciones y/o en la piel por traumatismos, sobre exposición al sol, cortaduras y fracturas o esguinces.
Es necesario reforzar las medidas de higiene, tanto personales como al preparar o consumir alimentos. Además si se conoce algún tipo de alergia, evitar el contacto con el agente alergénico, así como seguir las normas generales de salud y protección civil para que disfrutes de tus vacaciones en primavera.
lunes, 30 de octubre de 2017
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