martes, 17 de septiembre de 2024

Manual de nutrición para runners: 15 consejos que te ayudarán a correr más y mejor

 


Una completa guía que te ayudará a rendir al máximo, a recuperarte más rápidamente y con mayor eficiencia y a mantener todos los sistemas de tu cuerpo sanos y en perfecto funcionamiento.

Por Renee McGregor

Cuando se habla de nutrición deportiva, todo el mundo parece tener una opinión. Muchas veces esta se fundamenta en lo que podríamos llamar n=1, es decir, cuando alguien basa sus conclusiones en su propia experiencia o si los datos científicos, si es que se dispone de ellos, se simplifican y solo se tienen en cuenta aspectos como la forma de obtener energía y la recuperación. Sin embargo, el cuerpo humano no es una máquina perfecta. Si bien necesitamos energía para movernos y vivir, la cuestión se complica cuando hablamos de cubrir una cierta distancia y de llenar nuestro depósito con una cantidad determinada de energía.

La biología nos enseña que el cuerpo humano funciona gracias a una serie de intrincados procesos que interactúan entre ellos. Esta es la razón por la que conseguir la energía que necesitamos no se reduce a un proceso en la que esta entra y después sale. También están en juego aspectos como la composición de la dieta o el tiempo que los nutrientes tardan no solo en atender las exigencias de tu carga de entrenamiento, sino también en llevar a cabo otros procesos biológicos que se producen simultáneamente.

enjoying healthy fruit, vegetable and meat salad with balance nutrition
Kilito Chan//Getty Images

Para mejorar como corredor, la ciencia ha demostrado que el factor determinante es la constancia, así que, aunque las dietas de moda, los suplementos o la obsesión con perder peso sean considerados por algunos como el camino más rápido para alcanzar un rendimiento óptimo, estas estrategias la mayoría de las veces no son fáciles de mantener en el tiempo ni se basan en evidencias demostrables. Elegir el método adecuado de entrenamiento, el estilo de vida y la nutrición te ayudará a mantener tu nivel de esfuerzo día tras día, hará que mantengas la motivación y que, finalmente, consigas la mejora que buscas.

También hará que tu salud no se resienta. Algunos estudios han demostrado que el momento en el que ingieres los alimentos juega un papel muy importante a la hora de mantener el equilibrio hormonal, al tener un efecto muy positivo sobre los huesos y fortalecer tu sistema inmune. Entonces, ¿cómo actuar de manera correcta? Aquí no encontrarás una lista de reglas que cumplir, porque cuando la gente vive sometida a reglas se llega a obsesionar, y todos sabemos lo obsesivos que pueden llegar a ser los corredores.

En su lugar, encontrarás información útil para que sigas una nutrición adecuada y puedas adaptarla a tu estilo de vida. Es un manual para darle brío a tus kilómetros y a tu día a día y con ayuda de Renee McGregor, una reputada nutricionista deportiva con más de 20 años de experiencia. Ha trabajado con atletas de todo el mundo: equipos olímpicos (Londres 2012), paralímpicos (Río 2016 ) y de la Commonwealth (Queensland 2018). Además, es autora del libro ‘Orthorexia: When Healthy Eating Goes Bad’.

Orthorexia: When Healthy Eating Goes Bad

Nourish Orthorexia: When Healthy Eating Goes Bad

1- Hablemos de carbohidratos

La función principal de los carbohidratos es suministrarnos la energía que necesitamos al hacer ejercicio. Esto se logra gracias a la descomposición de sus moléculas en glucosa, que es la principal fuente de energía que utilizan nuestras células. Los carbohidratos se almacenan en forma de glucógeno en el hígado y en los músculos, y es en estos últimos donde se libera más rápidamente. El problema, como ya sabrás si corres distancias largas, es que esos depósitos de energía son limitados. Si a los músculos no les llega la suficiente cantidad, no tardará en aparecer los síntomas del ácido láctico, es decir, la fatiga, nuestro ritmo descenderá y el riesgo de lesiones aumentará.

Son necesarios 500 g de carbohidratos para llenar por completo los depósitos de glucógeno, y con esa cantidad tendrás como mucho para 60-90 min de carrera a un 55-75% de tu frecuencia cardiaca máximaCuanto más rápido vayas, antes se acabarán tus reservas. Esto hace que la ingesta de carbohidratos sea fundamental en tus sesiones. La cantidad que necesitas dependerá de la frecuencia, duración e intensidad de tus entrenos.

2- Aliméntate bien para entrenar mejor

Antes de realizar una tirada larga o de intensidad alta hay que planificar la ingesta de carbohidratos con 24-36 horas de antelación, que, por lo general, suelen corresponder con el día de descanso o de recuperación. La clave está en elegir carbohidratos de buena calidad, que deberás incorporar a las comidas y tentempiés de ese día. Aquí tienes un ejemplo.

  • Desayuno. Un panecillo con crema de cacahuete y un plátano.
  • Almuerzo. Ensalada de patata asada o cocida con atún, y un yogur de frutas.
  • Merienda. Una medianoche tostada con mantequilla.
  • Cena. Tofu o pollo con arroz y luego puedes darte un capricho en forma de bol de yogur griego con frutas.
  • Antes de acostarte. Unas tortitas de avena con el topping que más te guste. Un buen sueño reparador es lo mejor para levantarte lleno de energía.
3- Qué comer después de correr

¿Qué comer después de correr? Seguramente es una pregunta que te hayas hecho muchas veces. Una vez terminada la sesión, lo primero que tienes que hacer es poner en marcha el proceso de recuperación. En los 30 minutos posteriores al entrenamiento has de llenar de nuevo el depósito con alimentos que contribuyan a dicha recuperación. Necesitas: 1,2 g de hidratos de carbono y hasta 0,4 g de proteínas por cada kilo de peso. Si no coincide con la hora de ninguna comida, tómate un tentempié, que puede consistir en esto.

  • Batido de fresa, vainilla, chocolate, etc. y una barrita de cereales.
  • Yogur griego con granola.
  • Batido de proteínas de leche y avena.

Estos tentempiés aseguran una ingesta adecuada de hidratos de carbono y proteínas de cara a la recuperación. Después, sin dejar de pasar más de dos horas, haz una comida equilibrada. El mismo procedimiento es aplicable en caso de que hagas una sesión doble, ya sea en forma de carrera, de fuerza o de cross training . Llenar los depósitos de combustible tras un entreno conseguirá que el trabajo duro que has realizado dé sus resultados.

4. Correr con el estómago vacío

No tardarán en aparecer los problemas cuando nos sometamos a una sesión dura en ayunas o sin reservas de carbohidratos, como consecuencia de una ingesta deficiente en las horas previas. Otros problemas se pueden deber a la falta de apetito después de la sesión, de manera que el proceso de recuperación no se lleve a cabo de manera adecuada. Ambas situaciones tienen efectos negativos en la regulación hormonal del cuerpo. Si no llenamos de nuevo nuestros depósitos y el proceso de recuperación se resiente, las consecuencias a largo plazo no solo se manifestarán en nuestro rendimiento, sino también en nuestra salud general en forma de debilitamiento del sistema inmune, descenso en la densidad ósea y ralentización del sistema digestivo.

5- El factor hormonal

La ghrelina u hormona del hambre es fundamental y su función se puede ver afectada por los niveles de ejercicio y los hábitos alimenticios. Se produce en su mayor parte en el estómago y sus niveles aumentan después del ejercicio o unas horas después de comer, para avisar de que necesitamos reponer nutrientes. Cuando la ghrelina está alta, los niveles de otra hormona, la leptina, bajan. Ambas hormonas volverán a niveles normales cuando nuestras necesidades de energía queden satisfechas.

Sin embargo, si un corredor no repone esos nutrientes tras una sesión, los niveles de leptina permanecerán bajos y si se hacen crónicos nuestro cuerpo tenderá a ahorrar energía, de manera que quemaremos menos calorías y almacenaremos más grasas. Por eso, aunque el corredor crea que si no come va a perder peso y mejorar su composición corporal, lo que ocurre es todo lo contrario. Esto es una versión simplificada de por qué los corredores, aunque restrinjan las calorías o aumenten la intensidad de sus entrenamientos, no consiguen los objetivos de peso que se proponen. He aquí otros errores que te impiden adelgazar aunque corras.

6- ¿Deberías entrenar en ayunas?

Hay muchas razones por las que un runner va a correr en ayunas. Una de ellas es por comodidad, sobre todo si se sale muy temprano. Otros lo hacen porque correr con el estómago vacío se ha asociado con un aumento de la resistencia. La teoría dice que así mejora nuestra capacidad para utilizar las grasas como combustible, ya que, cuando se agota el glucógeno, nuestro cuerpo accede a la energía almacenada en el tejido adiposo.

Un estudio de 2020 del Journal of Sports Medicine afirmaba que “no hay suficientes datos que evidencien que la combinación de entrenamiento, resistencia y ayuno intermitente incremente la oxidación de grasas, por lo que recomendamos evitar hacer entrenamientos de alta intensidad en ayunas”. Louise Burke, jefa de nutrición deportiva del Instituto Australiano de Deportes, demostró que las dietas bajas en carbohidratos y altas en grasas interfieren en la economía de carrera y anulan los beneficios de un entrenamiento intensivo.

7- Ojo con los avisos que te da el cuerpo

Estos estudios se centran en las consecuencias de entrenar en ayunas y de hacerlo con unos niveles de carbohidratos deficientes, pero también debemos tener en cuenta otros riesgos potenciales que pueden incidir en nuestra salud. Un estudio realizado por Mike Gleeson, profesor de bioquímica de la Universidad de Loughborough, ha demostrado que “entrenar en ayunas puede debilitar el sistema inmune. De acuerdo con este estudio, el problema se agudiza si no ingerimos ningún alimento y llevamos a cabo una sesión de entrenamiento (de más de 90 min) de intensidad moderada-alta (al 55-75% del máximo de nuestra resistencia aeróbica)”.

Otras investigaciones llevadas a cabo en el último año y medio se han centrado en la salud de los huesos y que confirman la estrecha relación existente entre la falta de energía y el deterioro de los huesos. Además, se demostró que, independientemente de la energía, contar con la suficiente cantidad de hidratos de carbono antes, durante y después del ejercicio tiene consecuencias muy positivas en la respuesta de los huesos tras una sesión dura. Aunque se necesitan más estudios en este sentido, numerosos ensayos con animales apoyan estas conclusiones.

En resumen, las evidencias sugieren que no se obtienen ventajas al entrenar en ayunas. Si de todas formas lo vas a hacer, Gleeson recomienda limitar esas salidas a dos a la semana, durante no más de 60 minutos y a una intensidad moderada.

8- Mantener el depósito lleno

Para entrenamientos con una duración por debajo de la hora, el objetivo es ingerir 0,5-1 g de carbohidratos por kilo de peso, en función de la duración y la intensidad del entrenamiento. Si tienes prisa o es muy temprano y no puedes hacer una comida consistente, una solución es preparar una bebida. Coge 300 ml de zumo de fruta y dilúyelo en 300 ml de agua. Si sudas mucho, añade ¼ cucharadita de sal. Bebe un poco antes de salir de casa y de vez en cuando mientras corres. Otras opciones son el plátano, el yogur de frutas o unas tortitas.

zumo de frutas
Westend61//Getty Images

Para entrenamientos por encima de los 60 minutos, el objetivo será 30-60 g de carbohidratos por hora durante las tres primeras, y aumentar hasta los 60-90 g de carbohidratos. Los puedes ingerir en bebida, gel, barrita, fruta o algún dulce. En los entrenamientos largos sobre terreno ondulado, algunos corredores prefieren las patatas hervidas con sal o incluso un poco de pizza.

9- La mejor forma de reponer fuerzas

Las molestias estomacales son uno de los problemas más comunes relacionados con la ingesta de alimentos durante el entrenamiento. Esta es una de las razones por las cuales los corredores evitan comer durante los entrenamientos largos o intensos, a pesar de lo importante que es disponer de una reserva de carbohidratos. Curiosamente estos corredores sí que reponen energía durante la competición para mejorar su rendimiento. Cuando les pregunto por qué lo hacen, la respuesta suele estar relacionada con la idea de que quieren “ahorrar” energía para el final.

Se trata de un mito que debemos desechar. De hecho, para un rendimiento y una recuperación óptimas debemos cargarnos con energía antes, durante (en carreras largas) y después. Para reponer fuerzas durante la carrera, lo mejor es con glucosa y fructosa: el cuerpo puede absorber unos 60 g de glucosa por hora y 30 de fructosa. Algunos estudios sugieren que esos 90 g pueden incrementarse hasta los 120 g en atletas que están acostumbrados. Independientemente de lo que elijas, los errores más frecuentes son estos.

  1. Dejar pasar mucho tiempo hasta reponer fuerzas. Toma algo en los primeros 30 minutos y luego hazlo cada 30-40 minutos.
  2. Tomar geles demasiado deprisa. Tómatelo en un intervalo de 4-5 min. Se absorberá bien y evitarás intolerancia.
  3. Deshidratarse al no reponer líquidos y electrolitos, sobre todo sodio. Lleva pastillas de sodio que venden para estos casos.
10- Lo que nos lleva a hablar sobre hidratación y electrolitos

La hidratación en carrera es un aspecto crucial en cualquier entrenamiento. Está comprobado que una adecuada hidratación durante el ejercicio es imprescindible en las sesiones y competiciones largas. Así, ayudamos a que el cuerpo regule su temperatura (termorregulación) y mantenemos un adecuado volumen de plasma (sangre). Mantener el volumen de plasma y la termorregulación en valores óptimos tiene resultados inmediatos en el rendimiento.

Cuando la temperatura corporal aumenta como consecuencia de la deshidratación, el volumen de plasma disminuye, se acelera la frecuencia cardiaca y, en consecuencia, aparece la fatiga. Una pérdida de agua corporal equivalente a un 1% de nuestro peso aceleraría la aparición de estos efectos adversos y bajaría nuestro rendimiento. Además, la deshidratación afecta también a la función cognitiva, lo que compromete nuestra capacidad de tomar las decisiones correctas durante la competición.

11- ¿Y qué pasa con las sales?

Los corredores pierden entre 400 y 2.500 ml de agua a la hora en forma de sudor cuando se están ejercitando. La media es 1.200 ml/h, pero depende de la edad, el sexo, el peso, la intensidad del entrenamiento y la temperatura ambiental. El sudor está formado principalmente por agua y por una pequeña cantidad de electrolitos, la mayor parte de sodio. El sodio presente en el sudor varía entre 115 y 2.000 mg por 1.000 ml, incluso más. La mayoría de las pastillas de sales minerales, de electrolitos o las bebidas energéticas proporcionan 250-300 mg de sodio.

close up of a sporty man taking a breath after running
Geber86//Getty Images

En entrenamientos largos, si diluyes los electrolitos en 750 ml, tendrás que ingerir unos 2.250 ml de líquidos en una hora para reponer tus necesidades de sodio, algo bastante difícil desde el punto de vista práctico y de la transpiración. Por eso, muchos corredores presentan síntomas relacionados con niveles bajos de sodio y deshidratación como molestias gastrointestinales, náuseas, flato, fatiga, dificultad en la concentración y mareos: nada que ver ni con los geles ni con las barritas energéticas.

Si estás deshidratado y tomas glucosa, el tracto intestinal no puede absorber la glucosa todo lo rápido que sería preciso, lo que lleva a problemas estomacales. Suelo recomendar una ingesta de 700- 900 mg de sodio por hora en entrenamientos o pruebas largas. Puede ser una mezcla de pastillas de sales, electrolitos, bebidas energéticas e incluso alimentos sólidos como cacahuetes. Mi consejo es comenzar a beber electrolitos 24 horas antes de la carrera y al terminar.

12- Las grasas

No todas las grasas son malas. Son necesarias para absorber vitaminas liposolubles como la A, la D, la E y la K, y para suministrar los ácidos grasos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí mismo. Estos nutrientes son muy importantes en el proceso de recuperación, para el sistema inmune, para evitar procesos inflamatorios y en la prevención de la fatiga.

Las grasas deberían estar siempre en tu dieta, pero si las ingerimos antes de salir a correr, ralentizarás la digestión. Y no todas son buenas. Las saturadas puede aumentar los niveles de colesterol malo y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Dentro de las grasas poco saludables están las trans, en los alimentos procesados. Consume mejor estos otros alimentos.

  • Pescado azul: salmón, caballa…, ricos en omega-3.
  • Nueces y semillas, incluidos sus aceites y mantequillas.
  • Aceite de girasol y de oliva.
  • Aguacate. Toma grasas buenas en lugar de las saturadas. Tanto unas como otras aportan de energía, pero consúmelas teniendo en cuenta lo dicho.
preview for Diez alimentos ricos en Vitamina K
13- ¿Por qué las proteínas importan?

Las proteínas son a nuestro cuerpo lo que los ladrillos a un edificio. Son moléculas formadas por unas estructuras denominadas ‘aminoácidos’. Los aminoácidos presentes en el cuerpo humano son 20, y se combinan en varias secuencias para formar músculos, huesos, tendones, piel, pelo y otros tejidos. Tienen, además, otras funciones como la de transportar los nutrientes al cuerpo y producir enzimas. Ocho de estos aminoácidos son esenciales y solo se pueden obtener a través de los alimentos.

Las proteínas completas se encuentran en los alimentos de origen animal como los lácteos, la carne, el pescado y los huevos. Las proteínas incompletas (las que carecen de uno o más de los aminoácidos esenciales) se encuentran en los alimentos de procedencia vegetal como verduras, cereales, frutos secos y legumbres. Sin embargo, si se combinan de la forma correcta, se puede obtener una fuente de proteínas completas. Una manera de conseguirlo es preparando una tostada con alubias, un curry de lentejas rojas con arroz o un bollito integral con mantequilla de cacahuete. Los runners necesitan proteínas para, fundamentalmente, reconstruir los músculos, más que como fuente de energía.

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Alvaro Medina Jurado//Getty Images


Se suele ingerir una gran cantidad de ellas durante la fase de recuperación, pero la recomendación es que los alimentos ricos en proteínas se tomen de forma espaciada a lo largo del día para contrarrestar su pérdida. La cantidad sugerida es de 0,4 g por kilo de peso de cuatro a seis veces al día dependiendo de la carga de entrenamiento. Si no consumes lo recomendado, aparecerán algunas señales que te indicarán que no comes la proteína suficiente.

14- No olvides los pequeños detalles

Los micronutrientes, junto a los macronutrientes, son básicos en muchos procesos del metabolismo. Incluyen Vitaminas A, B, C, D, E, K. Minerales calcio, hierro y fósforo. Electrolitos, sodio y potasio. Oligoelementos, yodo, zinc y magnesio. Ayudan a las enzimas y a las proteínas a realizar su función. Las vitaminas del grupo B son necesarias para el metabolismo de carbohidratos y grasas; la vitamina C y el zinc, para el sistema inmune; el magnesio y el calcio, para la contracción muscular.

15- Suplementos: ¿sí o no?

¿Los corredores necesitan un aporte extra de minerales y vitaminas? ¿Necesitan tomar suplementos? Los estudios no se ponen de acuerdo. Algunos sugieren que se produce un mayor rendimiento en los atletas al contrarrestar el daño que causan en los músculos los radicales libres que se acumulan como respuesta al ejercicio, pero no hay pruebas concluyentes de que una dieta rica en antioxidantes combata los radicales libres. La calidad de los alimentos es fundamental.

Las personas activas deberíamos aumentar la ingesta de alimentos que nos suministren energía durante el ejercicio y, fruto de esta dieta, no deberíamos tener problemas con las exigencias del entrenamiento. Incluye cereales, verduras, carne, pescado y lácteos. La carne roja y los huevos son ricos en hierro. Sin embargo, el que está presente en verduras o cereales integrales se absorbe peor que el de origen animal, por lo que se deben tomar acompañados de vitamina C para mejorar su absorción. Los lácteos son la mejor fuente de calcio y fósforo, sin olvidar los productos derivados de la soja y el pescado azulEl yodo es importante. Las mayoría de la leches vegetales no lo añaden, lo que puede conducir a problemas en el metabolismo. Los corredores veganos o vegetarianos deberían prestar atención al hierro, y a la vitamina B12.

Dieta para corredores: consejos para saber qué comer y rendir más en carrera

 

Dieta para corredores: consejos para saber qué comer y rendir más en carrera

El gran gasto calórico que produce al correr no significa que puedas comer "cualquier cosa". Aquí te damos unos consejos básicos de cómo debe ser la alimentación de un corredor.

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VÍDEO: ¿Qué puedes comer antes de salir a correr?

Según los expertos, "hay que actuar como un corredor incluso cuando no estás entrenando" y eso es algo a tener en cuenta cuando te sientas a la mesa. Los corredores tenemos un desgaste calórico muy intenso y unas necesidades nutritivas muy distintas a la población sedentaria. De hecho, nos hemos ganado fama de tragones, de comer como limas, y algo de eso hay, ya que podemos quemar de 500 a 1.000 calorías en una carrera y eso tu cuerpo lo nota, te entra un apetito voraz.

Es además importante que sepamos no solo qué comer, sino también cuándo hacerlo, pues las necesidades cambian según el momento de nuestro entrenamiento. Son muchas las dudas que hay sobre cómo abastecer nuestros depósitos de glucógeno y aumentar nuestro rendimiento. Aquí te damos unos consejos básicos, porque ser corredor empieza por alimentarse como tal.

¿Qué debo comer si corro?

Sabemos de la importancia de una dieta sana y equilibrada para obtener un mejor rendimiento. Es muy importante que los productos sean frescos, de temporada, y si puede ser, que los cocines tú mismo, así sabrás exactamente qué tomas. Evita a toda costa productos precocinados, que suelen llevar muchos azúcares y grasas y a saber qué otros potenciadores del sabor. Haz que tu alimentación sea lo más variada posible, así será mayor la cantidad de nutrientes que le aportas al cuerpo, que evitarán que sufras lesiones sin necesidad de tomar suplementos.

Qué comer si corres por la mañana...

Lo ideal es tomar un desayuno abundante, al menos una hora y media antes de la carrera, pero claro, si entras a trabajar a las 9 y quieres entrenar antes, tampoco es cuestión de levantarte a las 5 de la mañana para desayunar. Es ese caso, tómate algo ligero como una tostada integral, un pequeño cuenco de avena o un plátanoLa noche anterior también puedes tomar una cena equilibrada: pescado o pollo o lentejas como fuente de proteína y carbohidratos en forma de verduras al vapor, patatas o arroz integral. Si sigues esta cena, también puedes salir a correr con el estómago vacío, porque tendrás el combustible que necesitan los músculos para obtener energía. Eso sí, no hagas más de 60 minutos de carrera ni entrenamientos de alta intensidad porque correr y no desayunar tiene sus riesgos.

Young female runner watching from waterfront, New York City, USA
Cultura RM Exclusive/Edwin Jimenez//Getty Images

Pero si por la mañana tienes tiempo antes de salir a correr, date un homenaje, al cuenco de avena –esta vez de un buen tamaño– añádele fruta fresca. Toma además un poco de pan integral con queso blanco, una tortilla francesa o un poco de jamón serrano y un puñadito de nuecesAsí tendrás todas las proteínas, hidratos y grasas que necesitas para tu carrera. Aquí tienes también una idea de cómo debe ser el desayuno perfecto o 3 recetas de desayuno que te llenarán de energía.

Qué debo comer si corro por la tarde...

Lo bueno de entrenar a última hora es que tienes todo el día para consumir los nutrientes necesarios para llenar al máximo tus depósitos de energía. Toma alimentos que sean fáciles de digerir y que no caigan como una piedra en el estómago. Evita las judías, los garbanzos, el repollo, el brócoli o la coliflor o incluso alimentos laxantes que te obliguen a parar en mitad de la carrera para ir al baño, pero si sufres de estreñimiento apuesta por ellos. Come al menos tres horas antes de la carrera, aunque, antes del entrenamiento, te puedes tomar un snack –un puñadito de nueces, una tostada de crema de cacahuate con plátano o un poco de pan integral con queso fresco–; para darte ese empujoncito que te pondrá en marcha.

Young man jogging through the city at night.
svetikd//Getty Images

Qué puedes beber antes de salir a correr

La hidratación en corredores es tan importante como una alimentación equilibrada. El balance hídrico es el equilibrio entre la ingesta y la excreción de líquidos. Al día perdemos, a través de la piel, de la orina, las heces y los pulmones, entre 1500 y 3500 mL de agua. Esa es la cantidad que hay que reponer. En la carrera se pierde mucha agua a través de la piel y el sudor.

Por eso es importante que bebas agua antes, durante y después del entrenamiento y vigila el color de la orina. Si es un poco oscura, es señal de que no te estás hidratando bien. Bebe más. Solo tienes que tener cuidado de no beber demasiado cuando haces un esfuerzo largo y continuado, como una maratón o una triatlón, pues el exceso de agua puede reducir la concentración de sodio y otros minerales en la sangre (hiponatremia).

Pero que sea agua. Nada de refrescos o bebidas energéticas que están repletos de azúcar que no necesitas. Si participas en eventos de resistencia como maratones, triatlones u otras actividades de intensidad, lo mejor es consultar con el médico si puedes combinar el agua con bebidas deportivas que contengan electrolitos.

Reloj deportivo Polar Vantage V con alertas de alimentación e hidratación

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Crédito: Amazon

¿Qué puedes comer después de correr?

Comer después de correr es muy importante para una perfecta recuperación. Y no deberías esperar demasiado tiempo para ingerir algo en tu organismo tras la carrera: intenta comer entre los 30 y 60 minutos después del entrenamiento. Lo ideal es que te tomes un snack que combine carbohidratos complejos con proteína –en una proporción de 3:1– después del entrenamiento. Puedes tomar inspiración de esta lista de 30 alimentos ideales para recuperarte mejor. Después, en la comida principal del día has de tomar un menú con carbohidratos para reponer la energía consumidaproteínas para la regeneración muscular y grasas esenciales para asimilar las vitaminas.

Si no tienes demasiada hambre después de entrenar, puedes prepararte un batido saludable. He aquí una idea: con medio litro de leche de avena o agua, un plátano y dos cucharadas de avena en polvo. Ya repondrás energía y vitaminas como es debido en la siguiente comida, pero no dejes de tomar algo después del entreno. Eres corredor, no jugador de golf –bueno, a lo mejor también lo eres–, nunca infravalores el esfuerzo de una carrera, por muy bueno que seas y por poco que te cueste.

preview for La mejor receta de pancakes con proteína en polvo.


Cómo debe ser un plato de alimentos para los corredores y rendir más

Si sales a correr al menos dos veces por semana, ten en cuenta que al menos el 55-60% de tu ingesta diaria ha de provenir de hidratos de carbono complejos como el pan, las legumbres, los cereales y la fruta. Evita los carbohidratos de alto índice glucémico: azúcar, miel, zumos de frutas azucaradas, pan blanco y bollería; son alimentos que elevan bruscamente la concentración de insulina, haciendo que la mayor parte de la glucosa se almacene como grasa.

Necesitas al menos un 20-25% deben ser proteína para reconstruir el tejido dañado: lentejas, carne magra, pescado azul, proteína vegetal como tofu y seitán, quinoa. Las grasas no saturadas como el aguacate, los frutos secos y el aceite de oliva deben formar el 15-20% de tu dieta, ya que trabajan de manera conjunta con los carbohidratos y son fundamentales para obtener energía en carreras largas.

Carga de hidratos antes de una competición

Los corredores que compiten en pruebas de más de 90 minutos como una maratón pueden beneficiarse de la "carga de hidratos de carbono" que llevarán a cabo unos cuantos días antes de la competición. Es una estrategia en la que se aumenta la ingesta de hidratos de carbono durante las 24 a 48 horas a la vez que se reduce el ejercicio para sobrecompensar las reservas de glucógeno de los músculos por encima de los niveles normales. Como resultado, el deportista dispondrá de energía para realizar ejercicio durante más tiempo a su óptimo rendimiento.

martes, 20 de agosto de 2024

Las 10 lesiones más frecuentes del corredor

 



Cuando corremos exponemos al cuerpo a una enorme carga y estrés mecánico ya que correr es una actividad cíclica y de impacto. Estos impactos repetidos que reciben la musculatura y articulaciones de nuestras piernas pueden derivar en la aparición de algún tipo de lesión. Si además hablamos de una técnica de carrera errónea, este gesto se repetirá una y otra vez hasta 8000 veces en una hora de rodaje.


Para evitar las lesiones debemos realizar ejercicios de calentamiento y estiramientos previos a la carrera, y prestar atención al terreno, el calzado, las secuelas de lesiones anteriores y los propios límites de nuestro cuerpo. Aun así, siendo cuidadosos en todos estos aspectos, en ocasiones es imposible escapar a las lesiones.


Al ser el principal soporte e instrumento de carrera, las piernas serán las principales afectadas en las dolencias más frecuentes del corredor.


Con este artículo queremos darte a conocer las 10 lesiones más frecuentes del corredor, para que puedas identificarlas y saber cómo tratarlas.


1: TENDINITIS ROTULIANA

Las tendinopatías que los corredores sufren de manera más habitual son la del tendón de Aquiles (imposible continuar con la actividad) y la del tendón rotuliano. Esta última consiste en una inflamación de este tendón, que es una de las zonas más expuestas a sufrir de nuestras piernas ya que soporta mucho impacto debido a la articulación tipo bisagra de la rodilla. En esta lesión aparece dolor directamente sobre el tendón y en las articulaciones de anclaje, además de cierta dificultad en la movilidad. El dolor suele desaparecer con el calentamiento, pero en las fases agudas siempre está presente.


Las causas son diversas, como correr sobre superficies duras o usar zapatillas en mal estado; realizar un calentamiento inadecuado o no calentar; sobrecargas musculares; aumentar el volumen de entrenamiento sin la debida progresión o correr por terrenos con irregularidades y con acusado desnivel de forma abusiva.


Por ejemplo, simplemente con un correcto calentamiento para evitar las sobrecargas musculares y la aplicación de frío ante cualquier molestia tras acabar la actividad ayudaremos a prevenir esta lesión. En el caso que ya esté instaurada la lesión es necesario hacer un reposo de la actividad y recibir tratamiento fisioterapéutico de la musculatura periférica; realizar un fortalecimiento moderado y específicamente el fortalecimiento isométrico en extensión de rodilla. Incluso después de la recuperación pueden continuar ciertas molestias hasta los dos meses.


2: Síndrome de la cintilla iliotibial

Se trata del rozamiento continuo de la cintilla iliotibial sobre el epicóndilo lateral femoral en la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera. Provoca una inflamación de la zona y dolor. En ocasiones llega a provocar inmovilidad por el fuerte dolor. Lo reconocemos porque suele presentarse en forma de dolor o molestia en la cara externa de la rodilla.


La principal causa es una sobrecarga continuada del piramidal y glúteo mayor, acompañado de mucha tensión en el tensor de la fascia lata.


Para prevenir esta lesión es necesario realizar estiramientos del glúteo mayor, tensor de la fascia lata y piramidal (flexibilidad y descarga), además de seguir una pauta de fortalecimiento de isquiotibiales. Para más información pincha aquí.


3: Distensión o rotura fibrilar

La rotura fibrilar es otra de las más comunes lesiones deportivas. Se produce debido a un estiramiento muy forzado del músculo y consiste en la rotura parcial o total de una o varias microfibrillas o fibras musculares. Es frecuente en la realización de movimientos explosivos o cambios de ritmo. En primera instancia se produce una elongación o tirón muscular provocado por un alargamiento brusco del músculo y superando sus límites fisiológicos. La falta de calentamiento o un calentamiento inadecuado, la existencia de una lesión previa, sobrecarga de entrenamiento, golpes bruscos, fatiga excesiva y descompensaciones musculares pueden dar lugar a este tipo de lesión.


En función de la gravedad de la lesión la clasificamos en tres niveles y la más frecuente en los corredores es la rotura de fibras de la musculatura isquiotibial.


El corredor siente un dolor fuerte y repentino en el lugar donde se ha producido la rotura. Aparece inflamación y en algunos casos hematoma. Se puede apreciar a través de la palpación un pequeño escalón sobre el propio músculo afectado.


Por tanto, una vez más, la realización de un buen calentamiento y mantener un buen estado de hidratación será básico para prevenir esta lesión.


Para recuperar roturas leves es necesario aplicar frío durante las primeras 48 horas. No debemos inmovilizar y lo ideal es comenzar con el tratamiento de fisioterapia/osteopatía lo antes posible. Generalmente, comenzaremos a practicar una actividad física moderara tras un breve periodo de reposo de una semana. Para roturas más graves conviene aplicar frío 48 horas y además un reposo de dos semanas como mínimo, aplicando masajes a partir de la primera semana y tratamiento de fisioterapia y osteopatía para acelerar la curación.


4: Fascitis plantar

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia que se encuentra en la planta del pie. Es un tejido fibroso y tenso que recubre los músculos, se inserta en el calcáneo (talón) y se despliega hacia los dedos. Su función es amortiguar los impactos durante la pisada (caminando o corriendo) y estabilizar en su intersección con el calcáneo. La función de este tejido fibroso es amortiguar el impacto de la pisada y estabilizar el talón.


Esta lesión da lugar a un dolor en la base del talón (calcáneo) o en la misma planta del pie que se incrementa al final del ejercicio o que puede aparecer también en  los primeros pasos de la mañana. Dolor a la palpación, al caminar de puntillas o de talones, es frecuente también.


Como causas más comunes podríamos destacar: una pisada hiperpronadora,  debilidad de la musculatura plantar (tríceps sural), pies cavos y la falta de flexibilidad. Los síntomas de esta lesión pueden remitir con un tratamiento a base de masajes, estiramientos y fortalecimiento de los músculos plantares.


Para prevenir esta lesión es muy importante una correcta elección del calzado. Además, es conveniente realizar estiramientos o masajes de descarga de la fascia plantar y mantener una buena flexibilidad de la musculatura que rodea el tobillo.


En caso de padecer esta lesión se debe aplicar hielo 3 veces al día y después de la práctica deportiva. El fisioterapeuta en estos casos aplica un vendaje funcional en la fase aguda y realiza masajes podales y estiramientos pasivos. Es primordial un fortalecimiento de la musculatura plantar y periférica.


5: Periostitis tibial

Hablamos de la inflamación del periostio o membrana que recubre la tibia, debido a una fuerte tensión. Puede convertirse en una fractura de estrés si no se trata de forma precoz.


El síntoma más común es dolor en la cara interna de la tibia en su tercio inferior (más frecuente) al presionarla.


Suele estar producida por llevar un calzado no adecuado, una incorrecta progresión de las cargas de entrenamiento, correr con mala técnica de carrera, hiperpronación del pie y el abuso de correr por superficies demasiado duras.


Para prevenirla es vital mantener la musculatura adyacente bien flexible y descargada (tibiales, tríceps sural, peroneos, etc). Es recomendable aplicar hielo tras los entrenamientos y, en caso de que la lesión persista, realizar un estudio podológico por si fuera necesario la colocación de plantillas específicas en las zapatillas.


Para una buena recuperación es imprescindible un plan de entrenamiento específico realizado por el fisioterapeuta, además del reposo y el tratamiento de frío. Dependiendo del grado de lesión, la recuperación puede durar entre 2 semanas a meses, resultando muy técnicas como la punción seca para aliviar tensiones y relajar la musculatura. Para más información pincha aquí.


6: Fractura de estrés

Los impactos repetitivos de la carrera o las excesivas contracciones musculares de forma continuada pueden producir microrroturas óseas. En los corredores, los huesos más afectados son los metatarsos y la cara interna de la tibia.


Aparece un dolor progresivo durante la carrera, y en aumento si se continúa el ejercicio. En ocasiones llega a ser incapacitante para la realización del ejercicio. Generalmente están causadas por un incremento de la carga de entrenamiento sin una progresión adecuada. Realizar demasiadas competiciones seguidas, correr por superficies duras o llevar un calzado inadecuado son otras de las causas para una fractura de estrés.


Es muy importante no incrementar el volumen de entrenamiento más de un 15% cada medio mes y alternar los entrenamientos en superficies blandas. Ayuda también el  mantener una dieta sana y equilibrada y usar unas zapatillas adaptadas a tu tipo de pisada y peso.


En caso de sufrir una fractura de estrés es imprescindible el reposo total entre 10 – 40 días, llevar un control radiológico y realizar un plan de fortalecimiento de la musculatura periférica y terapia.


7: Esguinces

Consiste en la distensión, rotura parcial o total de los ligamentos de una articulación. El más común en corredores es el esguince de tobillo, que afecta, sobre todo, al ligamento lateral externo, existiendo tres grados según la gravedad del esguince. Se produce por un movimiento forzado, con puesta en carga, con flexión plantar e inversión.


Esta torcedura provoca un dolor intenso. Pueden aparecen edemas y hematomas leves.


Para prevenirlos debemos de evitar superficies con terrenos con superficies muy irregulares e incorporar a nuestros entrenamientos ejercicios de propiocepción que mejoren el apoyo del pie.


En caso de esguince, es muy recomendable acudir al fisioterapeuta/osteópata, que eliminará los bloqueos articulares y es probable que realice un vendaje funcional. Además, las primeras 48 horas aplicaremos frío y elevaremos el miembro, haremos reposo y compresión. Puedes ver el tratamiento completo del esguince aquí


8: Bursitis

Las bolsas sinoviales situadas entre el tendón y los huesos son las encargadas de evitar la fricción entre ambos. Si realizamos un esfuerzo prolongado existe un intenso roce entre el tendón y los huesos, pudiendo llegar a inflamarse la bolsa sinovial derivando en bursitis.


Aparece dolor, hinchazón, calor localizado en la articulación y sensibilidad articular.


Suele ocurrir si corremos por superficies irregulares y con desnivel, lo que implica una mayor tensión de los tendones. Por eso, lo ideal es alternar superficies de terreno  para no cargar siempre los tendones en el mismo ángulo.


Debemos evitar correr durante largos periodos de tiempo y aplicar frío localizado si apareciesen las molestias.


En caso de tener una bursitis es recomendable el reposo total. Si hubiera una acumulación de líquido se podría realizar una punción (lo hace el médico). Además hay que realizar ejercicios de fortalecimiento de forma excéntrica.


9: Sobrecarga piramidal

Se produce principalmente por un acortamiento o una contractura del músculo piramidal. La parte del cuerpo donde se encuentra el músculo piramidal es una zona muy requerida en el gesto de la zancada amplia. Las tensiones del final de la columna se transmiten hacia las piernas a través de la cadera y la pelvis, y es aquí donde tiene protagonismo el piramidal. Estando de pie este músculo rota la cadera hacia afuera y separa el muslo del centro del cuerpo, por lo que una excesiva tensión de la columna puede sobrecargar su base, el hueso sacro. Este hueso debe acompasar convenientemente con los otros dos huesos de la pelvis (un ilíaco a cada lado), de lo contrario, en cada zancada se bloquea la articulación sacroilíaca. El bloqueo tensa en exceso el músculo que nace de cada uno de sus laterales y se dirige a la cadera, que no es otro que el músculo piramidal.


Existen diversas causas que pueden originarlo, siendo las más frecuentes la sobrecarga (o errores del entrenamiento), insuficiencias biomecánicas y traumatismos. La que más suele afectar a los corredores es la sobrecarga. Aunque el hecho de correr sobre superficies duras o irregulares y no tener una buena técnica de carrera favorece la aparición de esta lesión. Asimismo, el llevar una vida sedentaria y permanecer sentado durante largos periodos de tiempo, o el realizar actividades deportivas solamente el fin de semana (con un inadecuado ejercicio de calentamiento y estiramiento y con sobrecarga de ejercicio durante la actividad) provocaran que padezcamos esta patología.


Los síntomas que presenta son tensión y acortamiento de la musculatura piramidal y periférica y, a veces, dolor tipo nervioso semejante a una ciática.


Para prevenir esta lesión debemos mejorar la higiene postural en las tareas cotidianas, estirando la zona y mejorando la técnica de carrera.


Es vital en la recuperación una reeducación postural y tratamiento fisioterapéutico. Además será necesario que el fisioterapeuta/osteópata desbloquee la articulación sacroilíaca en caso que estuviese bloqueada y revise toda la cadena muscular y articular.


10: Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es uno de los mayores problemas que sufre la mujer corredora, y es la pérdida o incapacidad de retener la orina. La incontinencia que se produce al correr o al realizar ejercicio puede ser categorizada como la de esfuerzo, y se desencadena por movimientos físicos que aumentan la presión sobre la vejiga y provocan un escape de orina en la persona que está corriendo. La causa más importante de la incontinencia de esfuerzo es la debilidad de la musculatura que rodea la vejiga y la pelvis (asociada por ejemplo a un parto o los impactos que produce la carrera). Cuando estos músculos están debilitados permiten que la orina salga del cuerpo mientras este se encuentra en movimiento, como al correr. Otros factores como son la obesidad, la diabetes, el uso de ciertos medicamentos y las infecciones del tracto urinario también contribuyen a tener pérdidas de orina.


Para prevenir este problema existe la Gimnasia Abdominal Hipopresiva, la cual fortalece y manteniene el tono de la musculatura del suelo pélvico, así como los ejercicios de Kegel y la potenciación de la musculatura vecina al periné. Realizar estiramientos y ejercicios flexibilizadores de la columna lumbar ayuda también a evitar la aparición de pérdidas de orina.


En el caso de sufrir de incontinencia urinaria, es necesario trabajar el suelo pélvico en consulta con un fisioterapeuta/osteópata. Nos enseñará este tipo de ejercicios y complementará la terapia y el aprendizaje con técnicas de electroestimulación y el uso del biofeedback